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María Cristina Ruiz, es científica de la UdeC que destacada en el estudio Updated Science-wide author databases of standardized citation indicators, de la Universidad de Stanford (EE.UU) que se traduce en un ránking de los mejores científicos del mundo, clasificándolos por sus áreas del conocimiento de acuerdo a su productividad científica. 

“Lo primero que quiero decir es que no vine sola al mundo, soy parte de gemelas idénticas y esto me ha marcado e influyó también en mi especialidad”, comenzó diciendo María Cristina. 

“Mi hermana lamentablemente falleció el 2017 pero la menciono porque en realidad ella influyó en la selección de mi carrera, en el sentido de que yo ingresé a Ingeniería Química junto con ella,  y después al tercer año me cambié a Ingeniería Metalúrgica que es donde finalmente concluí mi carrera”, contó.

“En parte el cambio de carrera fue porque quería independizarme un poco de mi hermana, ya que habíamos estado en todo juntas desde la primaria, la secundaria y después la universidad “, relata María Cristina.

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Infancia

Viví en varios lugares pero mi infancia la viví en La Araucanía, de hecho mis primeras letras las aprendí junto con mi hermana en una pequeña escuelita de un pueblo que se llama Pailahueque que queda en la comuna de Ercilla. Había sólo dos escuelas, en la más pequeña estudiamos con mi hermana y en la un poco más grande estudiaron mis 4 hermanos.

En esa época el pueblo no tenía electricidad, por supuesto no existía la televisión pero tampoco teníamos radio. Cómo no teníamos luz  eléctrica, recuerdo que hacíamos las tareas con luz de vela.

Es un poco curioso que empecé mis estudios en una escuela pequeñita en un pueblo pequeño y los terminé en Estados Unidos en la Universidad de Utah donde hice mi doctorado. Fue una evolución bastante grande.

La figura de su padre

Mi padre trabajaba en ferrocarriles y por eso nos cambiábamos de lugar frecuentemente cuando éramos chicos, siempre quiso trasladarse a Concepción porque quería que sus hijos estudiaran en la universidad. De hecho los 6 hijos somos ex alumnos de la Universidad de Concepción.

Mi padre era muy admirador de las obras civiles, yo recuerdo siendo una niña muy pequeña, él nos llevaba a mirar obras civiles.

De hecho, como estábamos en la región de La Araucanía, íbamos a ver el puente ferroviario que está sobre el río Malleco, que es una obra grande de Ingeniería Civil y siempre nos mostraba ese tipo de cosas, edificios y puentes. Eso hizo que yo y mi hermana nos interesáramos más que nada en la ingeniería.

Finalmente, nos trasladamos a Concepción y entramos al Liceo Fiscal que queda en Rengo todavía. Ahí terminamos la secundaria y dimos la prueba de aptitud académica para postular a la Universidad de Concepción.

Dimos la prueba los 4 hijos mayores simultáneamente  y entramos a la universidad pero en carreras distintas.

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Ingeniería

En ese tiempo la Universidad de Concepción tenía sólo tres especialidades de Ingeniería, que eran Química, Mecánica y Metalúrgica que era la más nueva, porque Ingeniería Química, por ejemplo, comenzó con la universidad.

En esos años teníamos el primer año común y fue así como el segundo año yo y mi hermana entramos a Ingeniería Química. Entrar con mi hermana fue muy bueno porque tenía alguien con quien estudiar y que estaba siempre conmigo.

Fue ahí cuando se me despertó ese deseo de independencia, porque no es tan fácil ser gemelas porque aunque parezca curioso mucha gente pensaba que éramos una sola persona, algunos profesores especialmente.

De Ingeniería Química a Metalúrgica

En ese tiempo Ingeniería Metalúrgica tenía muy pocos alumnos y recuerdo que el director de departamento hizo una campaña dando charlas y nos convenció no solamente a mí, sino también  a otros compañeros de cambiarnos a Ingeniería Metalúrgica.

Entonces, ahí me quedé y afortunadamente en esos tiempos en Ingeniería Metalúrgica no éramos muchos alumnos y  mis compañeros eran muy buenas personas, que me acogieron muy bien, y nunca me discriminaron porque en esos tiempos (60’) no era común para una mujer entrar a Ingeniería.

“Durante toda mi carrera yo trabajé haciendo clases particulares y en un instituto. Incluso el último año tuve un cargo de Instructora en la Universidad de Concepción junto con mi hermana haciendo media jornada cada una.

La búsqueda de trabajo

No fue tan fácil encontrar trabajo, aquí en la región por ejemplo. En esos tiempos la gente no tenía problemas para decirte que no te iban a contratar porque eras mujer, lo decían en tu cara.

Recuerdo una entrevista que hice para entrar a CAP y la persona que me entrevistó al final me dijo si quieres postulas pero desde ya te digo que no vas a quedar porque no contratamos mujeres.

-Estamos hablando de 1974, y María Cristina Ruiz agrega que a su hermana también le fue pésimo en las entrevistas cuando quiso entrar a la refinería ENAP. Ahí le dijo el entrevistador que las mujeres eran malas para las matemáticas y que no les interesaba contratar mujeres-.

Curiosamente mi hermana era excelente en matemáticas, era una de sus mayores cualidades, pero en esos tiempos era bastante poca la aceptación de las mujeres en ingeniería.

La academia

Por todo esto fuimos a Santiago y ahí nos contrataron en Codelco, donde trabajamos un par de años. Después Codelco disolvió ese departamento y volvimos a trabajar en la Universidad de Concepción.

Debo reconocer que el director del departamento de Ingeniería Metalúrgica  me ofreció trabajo y ya estando ahí me llegaron otras ofertas de trabajo, pero yo ya estaba decidida y me gustaba más la carrera académica.

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Doctorado

-María Cristina Ruiz recién contratada quería seguir estudiando. Al tercer año de docencia, comenzó a postular a universidades que eran buenas en metalurgia y al cuarto año la admitieron en la Universidad de Utah e hizo su doctorado-.

Esta fue también una experiencia muy grata, recuerdo que en la Universidad de Utah tenían un departamento de metalurgia grande, con más de 50 alumnos de doctorado de varios países del mundo.

En Utah, tuve sólo buenas experiencias y me aceptaron muy bien, incluso aquellos compañeros que eran de países más machistas.

-María Cristina Ruiz sonríe recordando que fue mientras cursaba su doctorado que conoció a su esposo que también era su compañero; se vino con ella a Concepción y comenzó a trabajar en la UdeC-.

Ahora ya somos un equipo de trabajo, de hecho él (esposo) también fue parte de los 12 académicos UdeC reconocidos por la Universidad de Stanford. 

La invitación que nos hace María Cristina es a motivar a las mujeres jóvenes a ingresar a carreras vinculadas con la ciencia y tecnología. “La sociedad es la que desmotiva a las mujeres a seguir carreras científicas. Invitó a las mujeres a no desalentarse ni dejarse creer que son menos capaces que los hombres”, asegura la doctora María Cristina Ruiz.    

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