El astrónomo chileno Manuel Aravena, investigador del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA) y académico de la Universidad Diego Portales, abordó en Código Chile uno de los descubrimientos más relevantes de los últimos años sobre el universo y aseguró que la astronomía atraviesa un momento clave gracias a los nuevos telescopios que comienzan a operar.
El científico forma parte del equipo que descubrió una galaxia ubicada a solo 700 millones de años del Big Bang y que sorprendió a la comunidad científica por su alto nivel de desarrollo. El hallazgo, realizado con observaciones de los telescopios ALMA y Very Large Array (VLA), reveló una enorme cantidad de gas molecular, el combustible necesario para la formación de nuevas estrellas.
“Lo que descubrimos es que esta galaxia tenía un montón de gas molecular. Ese gas es el combustible para generar nuevas estrellas y encontrarlo tan temprano en el universo nos permite entender cómo se formaron las primeras galaxias”, explicó Aravena.
El investigador señaló que el hallazgo también demostró que esta galaxia ya presentaba una estructura organizada. “Esta galaxia ya estaba rotando, ya tenía un disco y estaba súper evolucionada para una etapa tan temprana del universo. Estamos hablando de apenas 700 millones de años después del Big Bang, menos del 5% de la edad actual del universo”, indicó.
Chile mantiene su liderazgo en astronomía
Durante la entrevista, Aravena destacó que Chile continúa siendo uno de los principales polos de observación astronómica del mundo y que esa posición seguirá fortaleciéndose con la llegada de nuevos proyectos.
Entre ellos mencionó el telescopio Vera Rubin, que comenzó recientemente sus observaciones, y el Extremely Large Telescope (ELT), que se construye en el norte del país y cuya primera luz está prevista para 2029.
“Chile está aumentando fuertemente sus posibilidades de observación astronómica. Tenemos nuevos observatorios que van a incrementar enormemente la capacidad de investigación y seguimos siendo un lugar privilegiado para observar el universo”, afirmó.
El próximo gran descubrimiento
Consultado sobre el futuro de la astronomía, el investigador se mostró optimista respecto de los avances que podrían concretarse durante las próximas décadas. “Estoy casi seguro de que en los próximos 30 o 40 años se va a descubrir vida. No necesariamente vida inteligente, sino probablemente vida microbial o algún tipo de organismo que aún no conocemos”, sostuvo.
Además, explicó que otro de los grandes desafíos será comprender la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura, componentes que representan gran parte del universo, pero cuya composición sigue siendo un misterio.
Aravena también destacó que los nuevos telescopios permitirán detectar fenómenos nunca antes observados, descubrir miles de asteroides, encontrar nuevos planetas e incluso confirmar la existencia del denominado “Planeta 9”, un hipotético cuerpo celeste ubicado en los límites del Sistema Solar.
Para el astrónomo, la próxima generación de observatorios marcará una nueva era en la exploración del cosmos y permitirá responder algunas de las preguntas más importantes de la humanidad sobre el origen del universo y la existencia de vida fuera de la Tierra.
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