Alumna de la carrera de Derecho, Antonia Ferrada empezó una campaña solidaria para entregar mochilas (y útiles) para estudiantes universitarios cuyas casas, y consecuentemente todas sus posesiones, fueron destruidas por el desastre ígneo que azotó las regiones del Biobío y Ñuble. Esta tarea, autogestionada por la misma estudiante, comenzó el pasado 25 de enero y tiene como objetivo reunir suficientes suministros para ayudar a un total de 84 universitarios.
La idea inicial se originó a raíz de que Antonia, quien entró a estudiar Derecho en 2022, fue testigo de muchas familias que, a pesar de haber visto como el fuego consumió todo lo que tenían, decidieron matricular a sus hijos, esto a raíz de que ella forma parte del sistema de difusores de la universidad: “Para la semana de matrículas yo estuve interactuando con muchos papás quienes me comentaban que venían a matricular a sus hijos a pesar de haber perdido su casa en los incendios”, señaló la estudiante.
El inicio de la campaña
Luego de presenciar dichas situaciones, Antonia comenzó a desarrollar los cimientos de la campaña solidaria que difunde a través de su cuenta de Instagram. De la misma manera, algunos emprendimientos ligados al rubro de la papelería se asociaron con la estudiante de Derecho. Al principio fueron tres los negocios que comenzaron a proveer a Antonia con útiles, pero mientras la campaña crecía, también lo hicieron quienes querían colaborar con la misma.
Igualmente, Antonia buscó la autorización de las autoridades, esto para que la campaña estuviese en toda su legitimidad, pero fue en ese contacto cuando ella logró hacerse con la información suficiente para elaborar una base de datos que facilitaría el proceso no solo de ayuda, sino que también de la entrega de la misma ayuda, “gracias a la pastoral de la universidad me dijeron que son 50 mujeres y 34 hombres“, mencionó.
En añadidura, Antonia comenzó una “lukatón” para reunir fondos que irán destinados a la compra de dichos suministros.
La entrega de materiales
La campaña durará durante todo el mes de febrero, para que, cuando llegue marzo y los alumnos entren a clases, puedan contar con suficientes útiles. En relación a aquello, la entrega de estos suministros (entre los que se encuentran cuadernos, monederos, archivadores y estuches, entre otros) se realizará de manera presencial, “voy a comunicarme (a través de la pastoral) y voy a citarlos […] en la sede donde he estado teniendo como mi pequeña base o mesa gestora donde tengo todas las cajas que han llegado”, indicó.
En añadidura a lo anterior, Antonia destacó que la intención es proporcionar una ayuda que conserve el carácter humano y no sea una entrega indiferente de mochilas y útiles, “que no se trate de una simple donación, sino que sea lo más personalizado posible, osea que lleguen mochilas de todos los colores, cuadernos de todos los diseños […] y que de verdad no se sienta como una donación de un par de cosas y chao […] no quiero eso porque son todos estudiantes, muchos son mechones también“, indicó Antonia quien también apuntó a que, independiente de la voluntad, se debe revisar si materializar dicha oportunidad es posible.
No obstante, la estudiante de la Universidad Católica de la Santísima Concepción enfatiza en que su disponibilidad está especialmente vertida en esta campaña, y que ella conserva la esperanza de lograr la meta que se propuso pero que independiente de aquello, el hecho de ayudar a la mayor cantidad de alumnos conserva una importancia pivotal, “quiero lograrlo […] así que con confianza ‘no más’ de que se va a lograr y si no… bueno, estando solita aunque sean 50 o 40 mochilas, son 50 o 40 estudiantes que ya no se tienen que preocupar de su vuelta a clases”, indicó la estudiante de Derecho.
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