El crecimiento de las ciudades en el Gran Concepción ya no se mide por la cantidad de viviendas construidas, sino por su capacidad para responder a dos de las mayores crisis actuales. La delincuencia y el estrés urbano.
En el último capítulo del podcast Código Chile, Catalina de la Cerda, gerente de desarrollo de barrios de Empresas Valmar, analizó cómo las exigencias de las familias han cambiado radicalmente al momento de elegir un hogar, priorizando la seguridad y el sentido de pertenencia por sobre los metros cuadrados.
La especialista abordó uno de los debates más complejos en el Chile actual: el impacto del miedo en el entorno habitacional. Ante el aumento de portonazos y encerronas, la tendencia de muchas comunidades ha sido blindar sus calles. Sin embargo, De la Cerda advierte sobre el costo psicológico y urbano de esta reacción: “Es un concepto que es chocante (…) cuando uno entra a un lugar y siente que todas las casas parecen cárceles”.
Frente a este escenario, la apuesta de los desarrolladores se está trasladando hacia el “diseño urbano estratégico”, una técnica que busca hacerle el trabajo más difícil a la delincuencia a través de la arquitectura del paisaje.
Según explicó la gerenta, en sectores consolidados de la región como Brisa del Sol, el trazado de calles largas y el uso de cuerpos de agua no son solo estéticos, sino disuasivos, ya que “el antisocial tiene solo una vía de escape. Entonces, en ese sentido, el diseño ayuda también a poder reducir el delito”. A esto se suma el principio de eliminar sitios eriazos colindantes y priorizar la iluminación para evitar zonas de resguardo delictual.
El boom de las mascotas y el nuevo estándar de áreas verdes
Otro de los giros drásticos en la planificación de los barrios del futuro es la transformación de la familia chilena, donde los animales han tomado un rol protagónico. “Hoy día nosotros tenemos en los barrios más de un 50% de las familias que tienen mascotas. Finalmente es uno más en la familia y es parte de los criterios”, reveló De la Cerda, explicando que los proyectos actuales ya no se diseñan pensando solo en niños o adultos mayores, sino que integran infraestructura específica para el esparcimiento de perros y gatos.
Esta nueva configuración ha obligado a las inmobiliarias a elevar sus estándares de áreas públicas. La ejecutiva destacó que la propuesta de la empresa supera con creces lo exigido por las ordenanzas municipales de comunas como Talcahuano. De hecho, apuntó que la legislación actual ya exige por norma un “20% de áreas destinadas al deporte” dentro de las zonas verdes, lo que fomenta que la vida familiar se desplace hacia el exterior de la vivienda.
La era de los “barrios de 15 minutos”
El análisis de Valmar coincide con los desafíos planteados por el Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU), un indicador donde el Gran Concepción busca acortar distancias con las comunas mejor evaluadas del país. Para la ejecutiva, la clave para subir en este ranking radica en la conectividad y la cercanía de servicios, permitiendo que las personas no dependan del automóvil para su día a día.
El modelo ideal apunta a que el residente se sienta seguro y “en casa” desde que ingresa al perímetro de su sector, reduciendo los desplazamientos para ir al supermercado, al colegio o a la farmacia.
No obstante, más allá de las cámaras de vigilancia o la conectividad vial, De la Cerda concluyó que la herramienta de seguridad más potente sigue siendo el factor humano. “Las viviendas se construyen, pero las comunidades se forman. Cuando tú logras generar esa cohesión social, logras establecerlo como un barrio”, sentenció, enfatizando que una comunidad organizada y activa es, al final del día, la mejor alarma vecinal.
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