No es una caleta cualquiera. Durante la temporada pelágica, más de 250 embarcaciones artesanales operan en Caleta Lo Rojas, convirtiendo este rincón del borde costero de Coronel en un enclave vital para la pesca artesanal de la región. Fue precisamente ese arraigo con el mar lo que llevó a don Pedro Varela, botero de la caleta, a tomar la iniciativa: comenzó a recoger los residuos que se acumulaban en la bahía, primero solo, luego con el respaldo de pescadores, organismos públicos e industrias que fueron sumándose a su causa. Entre estas últimas, se cuentan Blumar, Foodcorp, Camanchaca, Nutrisco, Puerto de Coronel, Industriales Pesqueros del Bio Bio y Colbún, unidas por la historia de don Pedro, corazón de un proyecto colectivo que en 4 años ha logrado recuperar 26 toneladas de desechos del borde costero.
Ese impulso inicial se ha convertido en una iniciativa que el Seremi de Medio Ambiente de la Región del Biobío, Mario Delannays, quiso conocer en persona esta semana en Caleta Lo Rojas. La jornada comenzó en el Jardín El Pescador, donde la Fundación Adonay desarrolló actividades de educación ambiental, y continuó con una capacitación dirigida a los socios de la Asociación Gremial de Pescadores Artesanales de la caleta, con la participación del equipo técnico de la Seremi y profesionales del área ambiental de la empresa Colbún.
Para la autoridad, la visita fue un buen ejemplo de lo que se puede lograr cuando la comunidad, privados y el sector público colaboran. “Estamos hablando de valorización y reciclaje de residuos de una actividad tan importante como la pesca artesanal”, señaló Delanays, quien destacó que el proyecto se enmarca en el Programa de Recuperación Ambiental y Social de Coronel. “Estamos no solamente trabajando en la escuela, en los colegios, en la industria, sino que ahora hicimos esta bajada también hacia los residuos que trae los botes de la pesca artesanal. Un excelente ejemplo de una iniciativa que además implementó el reciclaje y la revalorización de residuos en la pesca, una actividad económica relevante para la región del Biobío”.
Articulación permanente
Para Gonzalo González, especialista senior de Comunidades de Colbún Coronel, los resultados hablan por sí solos: “Estamos muy contentos con esta visita del seremi de Medio Ambiente, que vino a ver en terreno los avances de un proyecto que ya lleva cuatro años y 26 toneladas de residuos recuperados, un número muy importante, que antes no era dispuesto de la mejor manera. Es un proyecto emblemático que queremos seguir impulsando, con el trabajo mancomunado de todos: los pescadores artesanales, donde nace esta idea, las industrias del borde costero de Coronel y las autoridades.”
Esa articulación entre actores públicos y privados es precisamente lo que distingue a esta iniciativa. Isidora Muñoz, representante del gremio de Industriales Pesqueros, subrayó el valor de los hitos como el desarrollado esta semana: “Hacer este tipo de encuentros es muy importante, porque nos permite realzar la importancia del reciclaje, de mantener una caleta limpia, y también nos impulsa a seguir mejorando continuamente. Nos gusta que la gente conozca el proyecto, que conozca también en la labor que realiza don Pedro, quien está día a día acá prestándonos su apoyo para la recolección de residuos”.
Calidad de vida en Caleta Lo Rojas de Coronel
También hubo autoridades comunales participando en el encuentro. Patricio Alarcón, director de Medio Ambiente de la Municipalidad de Coronel, vive en esta bahía desde siempre y tiene claro lo que el proyecto significa para una comuna industrial. “Un proyecto de esta naturaleza lleva a mejorar la calidad ambiental y la salud de las personas, porque es una de las cosas que más se afecta por la cantidad de residuos que se generan. Este es un trabajo de recolección de residuos importante, porque tiene un impacto directo y positivo en la calidad de vida de los habitantes de nuestra comuna, y especialmente los de este sector.”
Al final, todo vuelve a don Pedro Varela: lo que comenzó como una decisión personal se transformó en un modelo de colaboración que hoy involucra a pescadores, industrias y autoridades. Un proyecto que llegó para quedarse y que aspira a convertirse en modelo para otras caletas de la región.