A días de que se cumplan dos años desde la desaparición de María Ercira Contreras en el fundo Las Tórtolas de Limache, la investigación PDI sumó nuevos antecedentes que podrían marcar un giro en el caso tras el hallazgo de sangre humana.
María Ercira Contreras de 87 años fue vista por última vez el 12 de mayo de 2024 al interior del recinto, y desde entonces su paradero sigue siendo desconocido. Ahora, recientes diligencias realizadas por la PDI y coordinadas por la Fiscalía detectaron sangre humana en una de las cabañas del fundo.
Por orden judicial esta informacion se mantuvo oculta hasta que según antecedentes revelados por La Tercera, detectives especializados ingresaron el pasado 28 de enero a cinco inmuebles y un vehículo dentro del predio, instancia en la que encontraron una pequeña mancha rojiza en la cocina de la vivienda ocupada por Jacinto Ayala, el único cuidador del lugar.
La muestra de sangre se encontró sobre un mesón de madera blanco y tras aplicar pruebas de detección el resultado dio positivio a sangre humana. Debido a esto, el personal policial tomó muestras bucales al cuidador de la cabaña para hacer una comparación de ADN y establecer si existe alguna relación lo cual con la muestra de sangre encontrada.
Desde la administración del fundo, sin embargo, descartaron cualquier vínculo entre el hallazgo y la desaparición de María Ercira: “Tomamos conocimiento de que hace varios meses, en una diligencia realizada por la policía con nuestra aceptación voluntaria, se encontró una muestra ínfima de sangre en la mesa de la cocina de un trabajador. Un análisis posterior de especialistas, ha concluido que su tamaño es tan reducido que resulta imposible establecer identidad, sexo, antigüedad o vinculación con alguien”.
Nuevas declaraciones
La investigación también incorporó nuevas declaraciones de personas que participaron en los primeros días de búsqueda. Uno de ellos fue el sargento segundo Miguel Ángel Herrera, quien aseguró que le llamó la atención la actitud “pasiva” de algunos familiares durante el operativo realizado tras la desaparición.
A esto se sumó el relato de Valentina Urzúa, garzona que atendió a María Ercira aquella jornada. La trabajadora recordó que la mujer se veía “desconectada” y confundió un ceviche con un jugo de frambuesa, situación que, según indicó, evidenciaba un estado de desorientación.
Otro foco relevante de la indagatoria apunta a las cámaras de seguridad del recinto. Luis Cuevas, técnico encargado del sistema, declaró que una de las cámaras orientadas hacia los estacionamientos presentaba fallas y en ocasiones “se iba a negro”.
Frente al avance de las diligencias, el abogado de la familia, Juan Carlos Manríquez dijo que “evidentemente, no queríamos encontrarnos con resultados como los que hemos recibido hasta ahora, vale decir, diligencias que se están haciendo, según nos dice la familia, dos años después de la fecha oportuna en que debiesen haberse realizado”.
Mientras el caso siga sin una resolución, la nuevas evidencias reabrieron interrogantes de lo que habrá ocurrido esa tarde en Limache y mantiene activa una investigación que continúa dando antecedentes del caso.
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