El día 20 de febrero, un comunicado emitido por el Departamento de Estado de Estados Unidos desencadenó una serie de reacciones dentro del Gobierno de Chile, esto debido que dicho texto oficial notificaba el bloqueo de las visas de tres funcionarios. Dicha medida se justificaba, según el oficialismo estadounidense, debido a que dichas personas “dirigieron, autorizaron, financiaron, y brindaron apoyo sustancial y/o llevaron a cabo actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional en nuestro hemisferio“. La replica del Gobierno de Chile consistió en rechazar dichas acusaciones que, tiempo después, se supo que aludían al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya y el jefe gabinete, Guillermo Petersen.
El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto van Klaveren citó al embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, para que diera explicaciones sobre esta medida que fue realizada debido a que el país latinoamericano mantiene un proyecto con China para construir un cable submarino que conecte a a ambas naciones, dicha operación lleva el nombre de “Chile-China Express” y a pesar que las dificultades diplomáticas germinaron durante los últimos momentos de este mandato, esta conexión se planeó, originalmente, durante la administración de la expresidenta Michelle Bachelet.
¿En qué consiste el proyecto?
La propuesta original de esta colaboración data del 2016, pero la puesta en marcha de los pasos preliminares se realizaron durante el mandato actual. Asimismo, la embajada de China en Chile se refirió al proyecto como tal el cual consiste en un “cable óptico submarino transpacífico Chile-China, el cual fortalecerá la capacidad de comunicaciones de Chile con su mayor socio comercial, China, y con el centro económico mundial que es Asia”, según indicó un texto publicado por la embajada.
Además los puntos concretos que conectaran los dos países a través del océano Pacífico son Valparaíso y Hong Kong (más de 18.000 kilómetros), de la misma manera y según BNamericas, la construcción de este cable (presentada por la empresa Inchcape Shipping Services) permite al país sudamericano fortalecer su capacidad digital y disminuir la dependencia hacia Estados Unidos. El cable proporcionará un flujo de cerca de 16 terabits por segundo, lo que significa un avance importante en temas de conectividad nacional.
Sin embargo, el proyecto aún se encuentra en pleno desarrollo y la tensión diplomática que lo rodea solo añade dificultades al momento de entregar alguna fecha en la que se pueda establecer la completación de dicho plan.
Con información de DW, BNamericas, Embajada de China en Chile, Fundación Andrés Bello, y El País.
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