Una reconstrucción en cohesión con la comunidad y enfocada en la prevención de riesgos ante catástrofes como los incendios forestales que desde hace más de una semana azotan al Biobío. Frente a miles de viviendas destruidas, más de 6 mil solo en Penco, Tomé y Concepción según los municipios, el GORE Biobío convocó al experimentado Sergio Baeriswyl.
Arquitecto y Premio Nacional de Urbanismo del 2014 , el profesional es reconocido por encargarse de la recuperación del borde costero de la región tras el terremoto del 2010. Acompañado por un equipo de 41 profesionales, Baeriswyl tiene hasta junio para elaborar un plan maestro. Y partir parece ser la parte más difícil, cuando aun no hay cifras exactas de las casas perdidas, que cambiará en cuanto más se aplique la Ficha 2.
“Uno de los problemas más grandes en los procesos de reconstrucción es el desorden“, señaló, algo ya se vio en la congestión que rodeó a Penco en los primeros días. Así que espera trazar metas, plazos, recursos y la comunicación necesaria con las personas para luego proponer medidas. “La experiencia del 2010 fue haber fijado tempranamente este plan, validado por la comunidad, las autoridades y las instituciones del Estado, incluso las privadas”, agregó.
Equipo multidisciplinario abordará la reconstrucción
El grupo de expertos incluye sociólogos y trabajadores sociales para las labores con el territorio. “Es parte de un proceso de construcción de cohesión social, sino los resultados no van a tener sintonía con las comunidades y no van a entender las medidas de protección”, explicó. Por supuesto, también cubrirán las áreas más ‘duras’, como infraestructura, caminos y accesos, con ingenieros.
Una arista que trabajará con la doctora Constanza González de la Universidad de Melbourne, Australia, y docente investigadora de la Universidad del Desarrollo, es el fuego. “Es un campo muy reciente de conocimiento (…) Estamos bastante confiados de que vamos a tener un muy buen soporte”, indicó.
Para la reconstrucción tiene como ejemplo la Villa Botania, que sobrevivió los incendios de Valparaíso del 2024. “Cumplió con estos requisitos: organización de la comunidad, buena accesibilidad, materialidad de las edificaciones adecuadas y otros componentes”, señaló.
Uno de los desafíos es, al igual que para el 2010, establecer medidas estructurales que permitan a los damnificados seguir viviendo en los mismos lugares. “El 2010 algunas familias tuvieron que abandonar los lugares que estaban ocupando. Fundamentalmente porque era imposible establecer medidas para protegerlos, que fuera viable desde el punto de vista de los costos”, agregó.
Para Baeriswyl, la meta es generar una “ciudad preparada” para los efectos de un incendio como el que ocurrió. Y que probablemente se repita, dado el carácter forestal de la zona y la reiteración de estos eventos en la región.
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