El grave caso de intercambio de bebés fallecidos en el Hospital de Los Ángeles ha causado sorpresa y dolor en las comunidades de Laja y Mulchén, comunas de las cuales provienen las familias afectadas.
La familia de Laja ya se había pronunciado respecto al drama, pero ahora las víctimas de Mulchén también se refirieron a la situación. El padre de uno de los infantes intercambiados, Paulo Peña, expresó que “como familia, estamos totalmente destrozados”.
El clan Peña Quezada fue quien recibió a Josefa, hija de la familia de Rolando Henríquez, de Laja, procediendo a velarla y sepultarla sin aún enterarse del intercambio que había ocurrido. “Nos enteramos por la mamá de Josefa, que llamó al teléfono de mi señora. Ella nos comunicó que el bebé que habíamos sepultado, pensando que era nuestro hijo, en realidad era la hija de ella”, indicó Paulo Peña.
Tras enterarse de la situación, ambas familias iniciaron acciones para esclarecer lo ocurrido y tratar de reunirse con el cuerpo de sus respectivos neonatos fallecidos. En ese contexto, el padre de Mateo señaló que “nos han puesto un poco de trabas por otro papel mal estipulado del hospital. Queremos que esta situación avance rápido”.
“Ayer tuvimos una reunión con el director, quien dice que se van a hacer cargo de los gastos y que fue un error. Y que van a iniciar una investigación interna porque no tenían claro quien fue la persona que entregó al bebé equivocado”, añadió Paulo Peña.
“Todas las acciones pertinentes”
En tanto, la abogada de la familia Peña Quezada de Mulchén, Carol Vinet Henríquez, adelantó que tomarán “todas las acciones pertinentes, ya sean penales o civiles, por la falta en el servicio que cometió el hospital”.
“El intercambio erróneo no constituye un delito propiamente tal. Sin embargo, si constituye una falta, por lo que vamos a presentar acciones no solamente en lo civil, sino que también en lo penal. También vamos a llevar todos los antecedentes a la Superintendencia para que se hagan los sumarios respectivos, porque esto no puede quedar impune”, añadió la jurista.
Junto a aquello, Vinet reveló que durante esta jornada hubo un nuevo error administrativo, pues al presentar los documentos para llevar a cabo la exhumación de Josefa, los encargados se percataron que el procedimiento no se podría concretar. Esto, debido a que en los papeles, se había anotado a Mateo como el bebé sepultado, por lo cual no se pudo solicitar finalmente la recuperación del cuerpo de la infante decesa.
Trabajadora de funeraria fue la primera en detectar el intercambio
Mónica González, trabajadora de Funeraria Lorca de la comuna de Laja, fue la primera persona en darse cuenta de la grave negligencia cometida en el Hospital de Los Ángeles.
La funcionaria explicó que ella fue quién se percató de lo sucedido, cuando acudió al recinto de salud a retirar el cuerpo de la hija de Rolando Henríquez. “Como funerarias, tenemos que verificar que el fallecido que vamos a retirar sea el niño que corresponde. Para eso llevamos todos nuestros papeles, y al dirigirnos a las cámaras donde está estaban los bebés, nos dimos cuenta que no estaba el que yo venía a retirar. Había un bebé de octubre, uno de noviembre y uno del 19 de diciembre, que no correspondía ya que era un varoncito”, detalló González.
Tras detectar esta irregularidad, la trabajadora instó a los funcionarios del hospital a entregarle la guagua que correspondía, a lo cual afirmó que intentaron convencerla a que se llevara el bebé presentado de todas formas. “Ellos se equivocaron en el registro que tenían. En el nombre de la mamá de Mulchén, pusieron los datos de la bebé. Eso fue la equivocación, y era como bien obvio”, sostuvo Mónica González.
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