Concepción alberga miles de historias y, entre ellas, se encuentra la de la tienda de vestidos para novias Gabi Ann. Ubicada en la calle Salas, entre el Parque Ecuador y Chacabuco, este especial espacio deslumbra desde la primera mirada.
Esta boutique no pasa desapercibida, y mucho menos por su icónica escalera de caracol de tres pisos, la cual se alza con fuerza como parte fundamental de su identidad visual. Por fuera, además de este distintivo elemento arquitectónico, es posible apreciar algunos de los vestidos y creaciones de Cecilia Zúñiga, dueña del local.
El nombre que lleva el emprendimiento remonta al pasado, ya que corresponde a un homenaje a su madre, Abigail, a quien el abuelo de Cecilia llamaba cariñosamente Gabi.
Por otro lado, sus creaciones se inspiran directamente en pasarelas europeas, a las que una de sus hijas asistió durante este año. No obstante, esta influencia no es reciente, ya que Cecilia se mantiene constantemente atenta a las tendencias y modas más actuales del diseño nupcial.
La historia de Cecilia Zúñiga
Durante cerca de tres décadas, Cecilia se desempeñó en un rubro muy distinto al actual, trabajando como corredora de propiedades. Este oficio le permitió sostener a su familia, compuesta por su esposo y sus tres hijos, y sacarla adelante.
Sin embargo, pasado el año 2010, comenzó a dejar paulatinamente la venta de propiedades. En ese periodo, además, se encontraba próxima a renovar sus votos matrimoniales, por lo que decidió buscar un vestido de novia. La atención que recibió en aquella oportunidad no fue la mejor, experiencia que terminó motivándola a abrir su propia tienda de vestidos de boda alrededor del año 2014.
Con la intención de ofrecer una atención de excelencia, adquirió diversos vestidos desde el extranjero, los cuales puso a disposición de sus clientas.

Aunque en un comienzo el camino fue complejo debido a la escasa clientela, nunca perdió la fe en que su emprendimiento saldría adelante. Así, en una de esas extensas jornadas de espera, decidió tomar un vestido y analizar sus patrones, con el objetivo de comenzar a crear sus propios modelos.
Desde entonces, no se detuvo. En su afán por entregar lo mejor a cada novia, comenzó a ofrecer diseños de su autoría y, en otras ocasiones, eran las propias clientas quienes llegaban hasta su puerta para que ella confeccionara el vestido de sus sueños.
Cabe destacar que este proceso también la llevó a formarse de manera autodidacta en el diseño y la confección, ya que nunca se había dedicado formalmente a ello. No obstante, recuerdos de su infancia, como la máquina de coser de su abuela, volvieron a su memoria, así como sus primeras prendas creadas para su muñeca.
Las dificultades que atravesó la boutique de vestidos para novias Gabi Ann de Concepción
La etapa más difícil desde la creación de la tienda comenzó en pleno estallido social, cuando los actos vandálicos se tomaron las calles de diversas ciudades del país y las vitrinas de numerosos locales no resistieron los amedrentamientos.
En ese contexto, Cecilia corrió con suerte, ya que la boutique no sufrió daños. Sin embargo, esa sensación de incertidumbre se vio acrecentada con la llegada de la pandemia, periodo en el que las ventas disminuyeron considerablemente y el cierre del local estuvo a punto de concretarse.

Durante ese tiempo, muchas novias debieron aplazar sus matrimonios y fueron escasas las ocasiones en que Gabi Ann recibió encargos. Frente a este escenario, Cecilia tomó la decisión de expandirse y trabajar desde Quillón para la Región del Biobío, estrategia que le permitió mantenerse a flote hasta superada la crisis sanitaria.
La expansión de “Gabi Ann Novias”
Previo a la pandemia y al estallido social, el negocio atravesaba un buen momento. En ese entonces, Cecilia evaluó dos opciones: trasladarse a un sector más céntrico de Concepción o probar suerte en Santiago, donde sabía que podría acceder a una mayor cantidad de clientas. Finalmente, tomó sus vestidos y se trasladó a Vitacura junto a su hija menor.
La promesa que le hizo a su esposo fue permanecer solo un año en la capital, compromiso que cumplió, regresando posteriormente a tierras penquistas.

Más allá de su tienda, Cecilia Zúñiga mantiene diversos planes para el futuro. Uno de ellos se aproxima cada vez más y, a sus 62 años, ya tiene claro cómo desea vivir la siguiente etapa de su vida: en un entorno tranquilo, en contacto con la naturaleza y en el campo de la Región del Maule.
Consejos de una diseñadora
En particular, Zúñiga optó por especializarse en vestidos de novia. Sin embargo, como consejo para las nuevas generaciones de diseñadores, enfatiza que “no se cierren con una sola opción porque es ingrato cuando esto es de temporada”. En esa línea, hace un llamado a no dejar otros proyectos de lado y a atreverse a embarcarse en la aventura del diseño y la confección con una mirada más amplia.

Asimismo, asegura que “nunca es tarde” para comenzar un nuevo emprendimiento o descubrir una nueva pasión, mensaje que refleja fielmente su propia experiencia y trayectoria.
Para conocer más sobre “Gabi Ann Novias”, pueden visitar su Instagram @gabiannovias y agendar una hora, donde sin duda recibirán una atención personalizada y dedicada, en el centro de Concepción, específicamente en Salas 74.
Revisa aquí más noticias de la Región del Biobío. Síguenos en Facebook e Instagram para ver fotografías con datos de contingencia nacional y del Gran Concepción.