Cuando el termómetro se dispara y comienzan las altas temperaturas, arranca la temporada más crítica del año, la amenaza de incendios forestales. Con ello surge la pregunta clave ¿cómo se detecta un incendio a tiempo antes de que se transforme en un desastre?
En Concepción está la respuesta, la Central de Monitoreo de Incendios de Arauco, un centro que opera los 365 días del año, las 24 horas del día, y que hoy concentra lo que antes hacían cuatro bases distribuidas en el país.
Desde el lugar, un equipo especializado monitorea en vivo un gran territorio, que va desde O’Higgins hasta Los Lagos, con alta tecnología, cámaras térmicas, vigilancia 24/7 y un sistema de reacción en minutos.
¿Cómo opera la central?
Por cada sector, hay un despachador trabajando con el apoyo de dos operadores que revisan entre 17 y 20 cámaras cada uno. Cada cámara vigila cerca de 25 kilómetros, lo que convierte el centro en una verdadera torre de control del fuego.
En total, la central cuenta con 165 cámaras propias y se conecta además a 59 cámaras de otras empresas forestales, formando una red compartida donde todos, Arauco y otras compañías, pueden acceder a la misma información en tiempo real.
El subgerente de Prevención y Protección de Incendios de Arauco, Ramón Figueroa, explica que todo parte por saber exactamente con qué recursos se cuenta y dónde están. “Se registran y se mantiene la información de todos los recursos que tenemos disponibles tanto para la detección, el combate y la mitigación de los incendios”, señala. A eso se suma la capacidad de reacción inmediata, ya que “se coordina que para ese incendio, que está partiendo, haya un despacho de recursos suficientes para poder contener esa emergencia”.
La coordinación entre instituciones
Por otro lado, Ramón detalla que el combate se realiza de manera articulada entre diversas instituciones, porque “prácticamente al 70% de los incendios va a más de una institución, que puede ser Arauco, otra empresa forestal, CONAF, por supuesto, y bomberos también, que se están integrando fuerte en el mundo de los incendios forestales. Y ese es un trabajo coordinado que permite distribuirse los recursos”.
Así, según la magnitud del siniestro, las instituciones intervienen en conjunto o se reparten distintas zonas, siempre buscando la reacción más rápida y efectiva.
Aviones, helicópteros y brigadas listas para moverse
La red de combate incluye aviones distribuidos en pistas privadas y públicas, helicópteros, camiones aljibe, maquinaria pesada y brigadas que viven en campamentos y pasan el día en puntos estratégicos, listas para moverse. También existen brigadas mecanizadas que apoyan con maquinaria de gran escala, y toda una logística que mantiene el sistema funcionando sin pausas.
El llamado para este verano
Con la temporada más riesgosa encima, el mensaje final de Ramón es directo, prevención ante todo. “Haciendo uso responsable del fuego. En verano, no prendiendo nada, no galletando, no soldando, no haciendo fuego, no quemar basura, no quemar desechos que se pueden quemar en invierno”, finalizó.
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