Los barrios y casas flotantes están transformando las estrategias de urbanismo de Países Bajos, infraestructura que busca enfrentar fenómenos como las inundaciones, tormentas, el aumento del nivel del mar y la escasez creciente de suelo disponible para una vivienda.
En países bajos las autoridades han modificado normativas para permitir la expansión de estos proyectos. “El municipio quiere expandir el concepto de viviendas flotantes porque se trata de un uso multifuncional del espacio para la vivienda y porque la sostenibilidad es el camino a seguir”, señaló Nienke van Renssen, concejala de Ámsterdam, a la BBC.
Barrios flotantes con ingeniería de alto estándar
Uno de los modelos más avanzados es Schoonschip, un barrio en Ámsterdam que reúne 30 viviendas, la mitad dúplex, conectadas a sistemas energéticos que incluyen paneles solares y bombas de calor. Sus residentes comparten transporte, alimentos y venden excedentes energéticos a la red nacional.
Las casas pueden ascender y descender según el nivel del agua, lo que permite mayor seguridad frente a inundaciones. Su estructura es prefabricada, de hasta tres pisos, con cascos de hormigón estabilizados mediante postes que pueden alcanzar 65 metros de profundidad.
Koen Olthuis, fundador de Waterstudio y diseñador de más de 300 edificaciones flotantes, afirmó al mismo medio que este tipo de urbanismo representa un cambio comparable en impacto a la llegada del ascensor.
Róterdam y la infraestructura flotante a gran escala
Róterdam, ciudad donde cerca del 90% del territorio está bajo el nivel del mar, integra construcciones flotantes en su planificación desde 2010. Allí se encuentra la oficina flotante más grande del mundo y una granja flotante que opera con sistemas automatizados.
“En los últimos 15 años, nos hemos reinventado como una ciudad deltaica”, explicó Arnoud Molenaar, director de resiliencia. “En lugar de ver el agua simplemente como un enemigo, la vemos como una oportunidad”, agregó.
Modelo replicado más allá de Países Bajos
El desarrollo de esta infraestructura también ha despertado interés el internacional. La firma Blue21 trabaja en islas flotantes en el mar Báltico con capacidad para hasta 50.000 habitantes, conectadas mediante un túnel ferroviario submarino valorado en US$16.900 millones entre Helsinki y Tallin, impulsado por el inversionista finlandés Peter Vesterbacka.
Estos proyectos se proyectan como alternativas habitacionales para regiones costeras que ya experimentan pérdida de territorio por el aumento del nivel del mar.
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