Un rebaño de 250 cabras se transformó en una inesperada brigada de prevención contra incendios forestales en Santa Juana. Estas son parte de Buena Cabra, un proyecto que utiliza a dichos animales para despejar terrenos de vegetación inflamable, ofreciendo una alternativa natural y sostenible frente a los incendios que cada verano azotan a la zona centro-sur del país.
El próximo paso es que las cabras utilicen collares inteligentes con tecnología satelital, capaces de rastrar en tiempo real sus movimientos, mapear con precisión las áreas intervenidas y planificar las siguientes. Esta aplicación – impulsada por Buena Cabra y City Lab Biobío – recopila datos mediante sensores, que luego son enviados a sistemas de análisis, permitiendo reubicar los rebaños para reducir la biomasa combustible en función del riesgo, y así optimizar el trabajo del equipo de cabras y extender los cortafuegos en la zona.
Este innovador piloto es uno de los cinco desafíos científicos que serán presentados en el City Science Summit “Cities in Transition”, encuentro anual de la red de laboratorios urbanos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y que por primera vez se realizará en el hemisferio sur. Los proyectos ya son probados en distintos países con resultados prometedores, y en su versión local buscan abordar fenómenos sociales y urbanos que requieren atención.
El director principal de City Lab Biobío, Fernando Pérez, comentó que el Summit, evento que se realizará el miércoles 8 de octubre en el Teatro Biobío abierto y gratuito para la comunidad, busca “abrir un espacio inspirador, donde las personas se conecten con ideas frescas sobre cómo imaginar y construir mejores ciudades. Estamos en un mundo que está cambiando de manera acelerada por la ciencia y la tecnología, lo que también transforma la manera en que experimentamos la ciudad”.
Datos para la toma de decisiones
Un segundo desafío científico tiene como escenario las rutas enoturísticas del Biobío. El objetivo es potenciar este eje económico-cultural evitando la sobrecarga turística, distribuyendo equitativamente los beneficios y visibilizando “joyas ocultas” en comunas menos visitadas. Para ello, junto a los laboratorios de Andorra y Taipéi, se está diseñando un sistema de gestión para municipios y operadores basado en inteligencia artificial (IA), capaz de simular el comportamiento de distintos perfiles de turistas, anticipar cargas y ajustar indicadores clave para una experiencia equilibrada y sostenible para las comunas de menor tamaño en el valle del Biobío.
El jefe de Tecnologías del City Science Lab de Andorra, Jordi Ascenci, enfatizó que es vital entender no solo qué hacen los visitantes, sino por qué vienen y cómo perciben la oferta. Asimismo, explicó que “al aprovechar los datos y la tecnología, estos lugares pueden mapear motivaciones, recorridos y comportamientos de los viajeros de una manera atractiva, conocimientos que permiten adaptar experiencias a las expectativas de los visitantes, optimizar servicios y personalizar recomendaciones”.
La congestión vehicular es el foco del tercer desafío. El piloto se concentra en el Gran Concepción, donde la Ruta 160 provoca que un 75% de los residentes pierda entre una y dos horas diarias en traslados. Para enfrentar esta situación, junto al laboratorio urbano en Gipuzkoa – localidad ubicada en el País Vasco – se está implementando un modelo de simulación que, mediante la herramienta Mobility Choices Model, permitirá simular cómo una nueva infraestructura —un edificio, una autopista o cualquier proyecto— impactará en cómo las personas eligen moverse a diario. Además, entregará insumos para priorizar decisiones e inversiones, al generar perfiles sintéticos de población, asignar ubicaciones rutinarias y ocasionales, y simular rutas personalizadas.
“Usando datos del mundo real, la simulación modela tanto comportamientos individuales como patrones de movilidad a gran escala en la ciudad designada. Los responsables de decisiones y actores clave pueden utilizar esta plataforma para simular distintos escenarios urbanos, como cambios en recorridos de buses o modificaciones en el uso de suelo, y observar cómo diferentes políticas pueden tener impactos distintos en la ciudad”, señala Roy Lin, Jefe de Informática Urbana en City Science Lab de Taipéi.
Mientras que el cuarto desafío, aborda la realidad de los campamentos. En colaboración con el City Science Lab de Hamburgo, utilizando la tecnología BEAM de Unitac, y en alianza con la fundación TECHO-Chile e Inacap, se busca desarrollar un sistema de mapeo de construcciones y asentamientos informales utilizando para ello imágenes de dron. A través de ciencia de datos, IA y auditorías térmicas, la iniciativa permitirá identificar la materialidad de las viviendas autoconstruidas, generando diagnósticos rápidos y planificaciones efectivas sin depender de equipos costosos.
Por último, junto al laboratorio de ciencia de la ciudad de Guadalajara, con la Universidad del Desarrollo y la Seremi de Salud del Biobío y la iniciativa Barrio Laboral Saludable, se está dictando un curso que busca que los participantes descubran cómo la ciencia y la tecnología pueden mejorar la seguridad alimentaria de la ciudad.
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