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El día domingo 18 vivimos una gran jornada electoral, tildada de histórica por la alta participación en las primarias. Con el 99,45% de los votos escrutados, el Servel publicó en su sitio web la cifra de participación, traduciéndose en 3.104.056 ciudadanos que ejercieron su derecho al voto en esta elección de primarias. "Es una participación poco esperada", declaró Andrés Tagle, presidente del consejo directivo del Servel tras entregar los resultados preliminares de las primarias presidenciales.

Los resultados del día electoral marcaron una tendencia en cómo se está construyendo el entendimiento del ejercicio político, como también que es lo que la ciudadanía marca como tendencia para el futuro, desde las emocionalidades -conscientes o no- como también de los componentes estructurales racionales ligados a la conciencia colectiva e imaginarios sociales heredados de nuestros antepasados.

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Lo anterior es nuestra relación desde el presente hacia el futuro, pero también en esta tensión que vivimos hay un peso del pasado, que desde nuestra noción de realidad la vemos -queramos o no- en distintas dimensiones de la realidad, en discursos, en argumentos o en elementos declarativos en los medios de comunicación. El pasado es utilizado para modificar, hostilizar y tensionar el presente, así modificando el cauce natural de las sociedades y sus conocimientos al futuro.

En función de lo anterior, podemos ver claramente dos ejes de motivación electoral que nos llevó a este “inesperado” nivel de participación ciudadana: el futuro de la política chilena en torno a estos nuevos valores puestos en la mesa con fuerza desde el 18 de octubre del 2019 y por otro lado el pasado que emerge desde las realidades heredadas en gran fuerza de la guerra fría y de su interpretación chilena del marxismo y, principalmente, del fantasma anticomunista que gobierna muchas mentes, siempre oculto - a veces no- principalmente en personas que con intencionalidad lo utilizan como un argumento válido, pero también algunos lo utilizan porque, como sociedad chilena, el argumento anticomunista no es espíritu de esta época, sino que distintas épocas de tensión entre formas de construir sociedad, así se han educado y seguirán replicando este argumento por ser parte de este elemento inconsciente instaurado sin razón aparente.

La historia nos guía en este análisis y sólo considerar como ejemplo, en 1948, el presidente Gabriel González Videla impone la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, llamada también "Ley Maldita". Esta ley, nacida bajo el signo de la Guerra Fría y el anticomunismo imperante en Estados Unidos, declaraba la ilegalidad del Partido Comunista. Producto de esta ley y de la persecución desatada contra el partido, por ejemplo Pablo Neruda es desaforado y se dicta una orden de detención en su contra, comenzando una travesía que lo llevará de la clandestinidad al exilio, del que sólo podrá regresar en 1952.

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Sergio Grez, Historiador chileno, plantea que el anticomunismo es un sentimiento y una corriente política, cultural y emocional muy antigua en Chile. Plantea que surge con el nacimiento del Partido Comunista, incluso antes de la fundación oficial de este partido en enero de 1922, desde la época de su ancestro, el Partido Obrero Socialista, fundado en 1912. Sobre todo, luego de la Revolución de Octubre de 1917, en los sectores más conservadores de la sociedad chilena, también en los liberales, comenzaron a desarrollarse ideas y planteamientos de fuerte anticomunismo, debido al temor que la Revolución Bolchevique producía en partes de la sociedad, especialmente en las capas dirigentes. Esto, a su vez, repercutió esta visión en capas sociales bajas, construyendo un miedo al fantasma comunista con enfoque intergeneracional, replicándose e interpretándose hasta el día de hoy en distintas maneras ya culturales en frases populares. Es así que la motivación histórica del voto contra Jadue es un argumento, dentro de otros más, como los planteados en la perspectiva de construcción de un Estado y una política del siglo XXI, en formas y fondo distintas a la que representaba el proyecto del PC en esta primaria.

Este ejercicio busca analizar desde la historia un proceso que en sí mismo fue histórico, y como tal, requiere un análisis a la altura de los hechos.

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