Con la presencia del presidente José Antonio Kast se entregó el Plan Maestro de Mitigación Urbana (PMMU), un instrumento que busca apoyar la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios forestales, como Penco Lirquén y Tomé, con la prevención de futuros siniestros. Dentro del diseño, que lidera el arquitecto y urbanista de la Universidad del Bío Bío, Sergio Baeriswyl, se incorpora la intervención de la naturaleza para crear humedales.
El Plan es el “ensamblaje final” de las acciones de las instituciones públicas con empresas privadas, corporaciones y aportes internacionales, explicó Baeriswyl. Con este, buscan “hacer un mejor uso de los recursos y que toda la institucionalidad funcione sobre la base de una misma carta de navegación”, indicó. En su experiencia como coordinador de la reconstrucción del borde costero tras el terremoto del 2010, “los planes maestros de este tipo fueron una carta fundamental para lograr que pudiéramos dar un avance y se pueda llevar adelante”.
Sobre los plazos para llevar a cabo las obras, estimó que algunas empezarán el 2029 y las concesiones viales, “que tienen un proceso más lento”, iniciarían el 2031. Fue más optimista con los parques de mitigación, “creemos que este año vamos a empezar a lo menos con dos. Y el próximo año perfectamente podríamos estar dando inicio a otros dos más para asegurar cuatro parques”, alrededor de 20 hectáreas.
Humedales formarán “parques rústicos” para la población
Solo en Penco se proyectan 30 hectáreas de parques de mitigación al 2029, los que se basan en la creación de humedales, “construidos con la propia naturaleza”.
“Lo que se hace es que los cursos de agua se interceptan, en el buen sentido de la palabra, con mecanismos absolutamente naturales. Se hacen pequeños represamientos, pero de lagunas muy bajas, para que la gente no se asuste, no tienen más de 50 centímetros de profundidad. Y lo que hacen es que estas aguas, al retenerse, se infiltran en los suelos y recuperan los acuíferos, aumentan la humedad del suelo”, agregó el coordinador.
Esto generaría beneficios ambientales para prevenir incendios, como una vegetación de menos combustibilidad, mayor humedad y menores temperaturas. También regularían las corrientes que facilitan inundaciones y serían una fuente de agua en caso que los Bomberos tuvieran que combatir las llamas. Además, servirían como espacios recreativos, “parques rústicos, porque tienen una mínima intervención”, aseguró Baeriswyl.
“Las primeras modelaciones que hemos hecho, computacionales, muestran la efectividad que tiene este sistema de parque junto con los cortafuegos”, cerró.
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