Eran las 21:50 del sábado 25 de abril cuando el estudiante Roberto Melo intentó abordar una micro Vía Láctea con el único billete que llevaba: $5.000. “No, ¿cómo se te ocurre que me vai a pagar estudiante con cinco lucas?”, le reclamó el conductor. Sorprendido, el joven respondió: “Ya, ¿qué weá?”. El micrero, cada vez más exaltado, replicó: “Ah, ¿te picai a choro encima?”.
El joven conversó con SABES y relató inéditos detalles del incidente. Añadió que, tras eso, “detiene la micro y me amenaza con lo que yo pensé que era un palo”. Segundos más tarde, el estudiante de psicología se daría cuenta de que, en realidad, era un cuchillo “envuelto en una polera o un paño”.
“No, no me estoy ‘picando a choro’, nada que ver”, respondió Roberto ante las reiteradas amenazas del micrero. “No, bájate, no tengo sencillo”, insistió el conductor. “¿Cómo que no tení sencillo? Ahí lo estoy viendo”, replicó el estudiante. “Ah, ¿y te vai a picar a choro de nuevo? Bájate o te bajo yo”, reaccionó, ya impaciente, el chofer.
De subirse a la micro a recibir la puñalada
Ante la incomodidad, una señora interviene y paga el pasaje del chico. Este último entra y le dice al conductor, “sigue peleando solo a*****o”. La víctima se sentó lejos del chofer, sin embargo, “veía como me miraba con cara de loco, se notaba que estaba ´duro´, estaba ´mandibuleando´, tenía los ojos saltones, estaba sudando y gritando en todo momento”, relató Roberto.
Tras llegar a su destino, el joven se baja por la salida delantera para tomarle una foto al chofer y a la patente de la micro, lo que desata una nueva discusión. En un estado de impulsividad, Roberto rompe el vidrio del espejo retrovisor antes de retirarse. Pero, apenas había alcanzado a tener un pie fuera de la micro, cuando el micrero lo apuñaló en el pulmón, rompiéndole la sexta costilla.
Le habría robado el celular
Roberto narró que después de la puñalada, el micrero “se bajó y me persiguió para seguir apuñalándome. Me fui corriendo, le hice una finta para evadirlo, y se me cae el celular. Me escondí detrás de un kiosco, juraría haber visto que recogió mi celular y se lo llevó“.
Posteriormente, llega una chica que se percata de lo ocurrido y le revela al estudiante que estaba sangrando. Recién ahí, el joven se percató de que lo agredieron con un cuchillo, y no con un palo como él pensaba. Por suerte, estaba ubicado a dos cuadras de donde trabajaban sus padres, quienes “me llevaron en dos tiempos a urgencias y me salvaron”.
Posteriormente, intentaron rastrear el presunto celular robado para dar con el agresor, pero estaba apagado. Sin embargo, Roberto indicó que “los carabineros ya tienen identificado al micrero, y van a poner una orden de alejamiento“.
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