La capa que usa el diputado Javier Olivares (PDG) no pasa desapercibida. Aunque ha sido descrita como una “capa prusiana” o de “Principito”, en sus palabras y las de su sector, también es similar a la que usaba el dictador Augusto Pinochet. En especial la que estrenó en marzo, de color gris, que reemplazó por una azul en el tenso encuentro que tuvo con la diputada comunista Lorena Pizarro.
En el lugar también estuvo presente la exparlamentaria por el Biobío, María Candelaria Acevedo. Detenida por la DINA en el 1983, sufrió torturas hasta que su padre Sebastián se inmoló frente a la catedral de Concepción. El pasado miércoles, almorzaba con su compañera de partido cuando llegó Olivares. “Él se pasea y dice ‘viva mi general Pinochet‘”, señaló a SABES.
“Fue una situación compleja, él sabe con quién está hablando“, precisó. El padre de Pizarro, Waldo Pizarro, y su suegro Jaime Donato, son detenidos desaparecidos. Con otras representantes fueron a enfrentarlo, “en el sentido de decirle que tuviera un poco más de dignidad, de respeto. Independientemente que él ame, adore al dictador, que haga ese tipo de cosas no corresponde“.
Acevedo indicó que “a nadie se le prohíbe que ande con la vestimenta que quiera. Pero él está provocando una situación que nadie quiere“. En particular, cuestionó que la lleve al Congreso, “un lugar donde se vela por la democracia, lo que está haciendo es la antítesis de eso”.
“Yo le digo a Javier Olivares que pueda cambiar su forma de mostrar lo que él cree que representa el dictador Pinochet. También creo que sería bueno que fuera a ver un psicólogo o un psiquiatra porque ninguna persona en su sano juicio anda haciendo ese tipo de cosas“, enfatizó.
La capa en medio del avance de la ultraderecha
La exdiputada se refirió a la capa de Olivares como un acto simbólico en medio del avance de la ultraderecha en el mundo y América Latina. Por ejemplo, con José Antonio Kast, Javier Milei o Nayib Bukele en la presidencia de sus países.
“El mensaje que ellos quieren instalar es que en Chile no han ocurrido violaciones a los derechos humanos. Porque además se nos cataloga como que hemos usufructuado de nuestros familiares. Yo, antes de recibir una pensión por prisión política y tortura, me hubiese gustado tener a mi padre al lado, haberlo cuidado, haberlo visto envejecer junto a mi madre, junto a nosotros“, reflexionó Acevedo.
En medio de estos cuestionamientos, María Candelaria llamó a sus pares a “que sigamos trabajando en la defensa y promoción de los derechos humanos. A que nunca más vuelvan a ocurrir estos hechos que lo único que hacen es retraumatizar a muchos compañeros. Uno quiere seguir viviendo, aportando a este país. Siempre vamos a estar por la verdad, por la justicia, por la memoria y también por la reparación“.
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