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El paradójico caso de un hijo de apicultores que es alérgico a las abejas: Llegó a Concepción al borde de la muerte

Por | 2026-05-08T12:23:19

El pequeño Lautaro tiene 11 años de edad, sus padres son apicultores, así que creció entre colmenas y cajones en su natal Los Álamos, provincia de Arauco. Paradójicamente, el menor descubrió que es alérgico al veneno de abeja, una condición compleja que puso en riesgo su vida y que hoy trata en el Hospital Regional de Concepción.

Acostumbrado a ayudar en el emprendimiento familiar, Lautaro tiene un traje hecho a medida para aplicar humo a los cajones y alejar a los insectos. Sin embargo, una tarde que salió sin esa protección sufrió una picadura en su cabeza, lo que rápidamente escaló a una emergencia grave: anafilaxia. Es decir, una reacción extrema que afectó a todo el organismo.

“Mi hijo llegó corriendo a la casa diciendo que sentía que se quemaba y empezó a quitarse la ropa. Se quería incluso meter dentro de una congeladora”, recordó su madre, Cecilia Muñoz

A los pocos minutos se desmayó. En el hospital de Curanilahue le inyectaron adrenalina -dos veces-. Pero su caso requirió llevarlo al Hugo Grant Benavente en Concepción. Su vida estaba en riesgo, “mi hijo ya no estaba respirando”, agregó su mamá.

El camino al tratamiento

Ya en el Hospital Regional, el equipo pediatra ideó un trabajo personalizado de inmunoterapia para revertir su condición. Es largo y no lo cubre el GES ni la Ley Ricarte Soto, así que los apicultores tienen que autofinanciar la salud de Lautaro, que corre el riesgo de estar expuesto nuevamente. No solo por el emprendimiento de sus padres, sino al salir a pasear o ir al colegio.

El niño porta siempre su adrenalina inyectable, con el apoyo del Servicio de Salud Arauco para comprarlos. Pero es una opción reactiva. El tratamiento al que aspiran sería mucho más efectivo, consiste en una etapa de inducción de 9 semanas y luego una mantención mensual durante al menos tres años.

La inmunoterapia al veneno de abeja usa un medicamento que se importa desde España, Venox de Inmunotek, explicó el inmunólogo pediatra del HGGB, Mervin Piñones. “La idea es darle dosis de veneno de abeja, de forma creciente y controlada, con un protocolo estandarizado de inducción. Así que estará viniendo, semanalmente, hasta alcanzar la dosis que simula la picadura de una abeja“, indicó.

Cuando una abeja se siente amenazada, puede tener 100 microgramos de veneno en su lanceta. Esta dosis quieren alcanzar para reeducar su sistema inmunológico, así que de ‘a poquito’ le inyectarán más. “Esto permitirá que (…) cuando se exponga a sus abejas, no sufra esta reacción alérgica grave”, agregó Piñones.

Si bien el Hospital Regional tiene tres especialistas dedicados al tratamiento de alergias, Lautaro es el paciente cero en la inmunoterapia por veneno de abejas. “El caso de Lautaro es emblemático porque ha hecho tres reacciones con riesgo de muerte”, precisó el médico jefe del Servicio de Pediatría HGGB, Jaime Tapia. Valorando los esfuerzos médicos para apoyarlo, “es una cadena de eventos que culmina con un tratamiento innovador”.

Para apoyar a Lautaro y su familia, su mamá Cecilia Muñoz recibe aportes en la CuentaRut 12.983.100-6 y la pueden contactar al +569 90185417.

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