En un contexto de profundos cambios para la industria vitivinícola, el segundo capítulo del podcast Punto Estratégico de Sabes.cl, titulado “Estrategias económicas para la competitividad regional 2026–2030”, puso en el centro del debate el futuro del vino chileno y su adaptación a nuevos escenarios de consumo, producción y mercado.
El invitado fue Sebastián Fuentes, geólogo, enólogo y gestor del Programa Integrado Territorial “Vinos del Biobío”, quien entregó una mirada estratégica sobre el rumbo que debe tomar el sector. Su diagnóstico es claro: la industria enfrenta un cambio de paradigma donde el volumen deja de ser prioridad, dando paso a la diferenciación, la identidad territorial y el valor agregado.
“El futuro del vino está en el origen, no en el volumen”, enfatizó Fuentes, marcando una de las principales conclusiones del episodio.
Uno de los ejes centrales de la conversación fue la caída sostenida en el consumo de vino, especialmente entre las nuevas generaciones. Según explicó, este fenómeno responde a cambios culturales, mayor conciencia en salud y restricciones económicas. “Hoy los jóvenes consumen cerca de un 15% de lo que bebían generaciones anteriores”, señaló, evidenciando un giro relevante en los hábitos de consumo.
“Hoy importa quién lo produce, dónde y cómo”
A este escenario se suma la contracción de mercados internacionales clave y el impacto del cambio climático, factores que han obligado a la industria a replantear su modelo productivo. La prolongada sequía, por ejemplo, ha generado una reconfiguración territorial de los viñedos, afectando tanto a grandes como pequeños productores.
Frente a este panorama, Fuentes plantea que la oportunidad está en la innovación y en la conexión con el territorio. A través de su consultora Litovit, promueve la integración entre geología y viticultura, destacando la importancia de comprender los suelos, el clima y el paisaje para producir vinos con identidad.
“No se trata de encontrar la mejor tierra, sino la adecuada para el vino que se quiere lograr”, explicó, reforzando la relevancia del concepto de terroir como elemento diferenciador en mercados cada vez más exigentes.
En este sentido, el especialista destacó el potencial del Biobío como una región emergente en la producción de vinos de alta identidad. Con una fuerte presencia de pequeños productores y cepas tradicionales como país y malbec, el territorio ofrece condiciones únicas para el desarrollo de productos diferenciados.
“El vino dejó de ser solo un commodity. Hoy importa quién lo produce, dónde y cómo”, afirmó, subrayando el valor de las historias, la trazabilidad y la conexión con el consumidor.
Además, relevó el rol del enoturismo, la sostenibilidad y la economía circular como herramientas clave para fortalecer la competitividad regional. El uso de energías renovables y el apoyo de instituciones como Corfo también aparecen como factores determinantes para impulsar el crecimiento del sector.
VIDEO | El rol del Biobío en la producción de vino chileno
De cara al 2030, Fuentes proyecta que el Biobío tiene el potencial de posicionarse como un polo vitivinícola relevante a nivel nacional, especialmente para consumidores que buscan experiencias auténticas y productos con identidad local.
“Estamos en el momento correcto. Si se hacen bien las cosas, la región puede transformarse en un actor clave dentro del mapa del vino chileno”, concluyó.
Este nuevo capítulo de Punto Estratégico refuerza la importancia de abordar la competitividad regional desde una mirada estratégica, donde la innovación, el territorio y la colaboración serán claves para enfrentar los desafíos de la próxima década.
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