Sentimientos encontrados, marcados por la emoción, eso vivieron los vecinos de Ríos de Chile la mañana de este miércoles cuando comenzó la demolición de los edificios afectados por los incendios forestales de enero pasado.
Mientras algunos miraban en silencio desde el lugar, otros se acercaban a las autoridades buscando respuestas sobre plazos y certezas, en medio una incertidumbre que marcó el inicio de la reconstrucción.
En medio del ruido de las maquinarias, las emociones se hicieron evidentes. Más que la pérdida de infraestructura, los vecinos presenciaron el cierre definitivo de una etapa marcada por 26 años de vida en comunidad en los nueve edificios de Ríos de Chile.
Entre los asistentes, Eduardo Bustos, vecino del sector, describió el complejo escenario que enfrentan actualmente las familias. “Hoy estamos todos dispersos, allegados en distintas partes. Han sido momentos muy difíciles”, explicó.
Su situación personal refleja ese impacto. Hace solo unos días, su madre falleció tras enfrentar problemas de salud que, según relata, se vieron agravados por todo lo vivido. “Me ha tocado vivir momentos difíciles”, comentó.
Desde su rol como presidente de una agrupación de trabajadores, Bustos aseguró que la principal preocupación hoy es la rapidez del proceso. “Lo que anhelamos es que esto avance luego, que empiece la construcción, porque hay muchos vecinos que no lo están pasando bien”, enfatizó.
Perder a un compañero en medio del fuego
A pocos metros del lugar, Ruth Azocar observaba la escena junto a su nieta, abrazada y visiblemente emocionada. La demolición removía recuerdos de toda una vida. “Viví 26 años aquí, con mis hijos y mis nietos”, relató.
El incendio arrasó con todas sus pertenencias, también con Simba, su mascota. “Lo perdí todo”, dijo. Aún así, su mirada está puesta en lo que viene. “Espero tener otra casita, empezar de nuevo”, aseveró.
Pese a las pérdidas, la identidad de barrio sigue presente. La cercanía entre vecinos, marcada también por el duelo, refuerza la idea de reconstrucción colectiva. “Tenemos fe en Dios que sí se va a volver a parar (Ríos de Chile)”, comentó.
La misma sensación fue compartida por Alexandra Acuña, presidenta de la junta de vecinos del sector. “Se está cerrando un ciclo que teníamos que cerrar, es un nuevo comienzo”, expresó.
La dirigente reconoció que la jornada estuvo marcada por “sentimientos encontrados”, considerando que muchas familias vivieron más de dos décadas en el lugar. En ese contexto, también recordó a quienes formaron parte de la historia del barrio y hoy ya no están.“La tragedia no solo dejó daños materiales, sino también la pérdida de vecinos. Hay vecinos que ya no están”, señaló, en referencia a las víctimas que dejaron los incendios.
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