A poco más de 1 mes de asumir, la nueva administración de la Universidad de Concepción ya tiene definidas sus prioridades. La rectora electa, Jacqueline Sepúlveda, confirmó las tres primeras medidas que marcarán su gestión 2026-2030 en la Universidad de Concepción (UdeC), con foco en cohesión interna, modernización tecnológica y conexión directa con el mundo productivo del Biobío y Ñuble.
El cambio de mando se concretará el próximo 14 de mayo, fecha en que Sepúlveda se convertirá en la primera mujer en liderar la casa de estudios penquista, abriendo una etapa que buscará responder a demandas internas y externas que, según su diagnóstico, son urgentes para el desarrollo de la institución.
Unión como primera medida
La primera definición apunta directamente al clima interno de la universidad. Sepúlveda aseguró que su gestión partirá fortaleciendo la cohesión dentro de la comunidad universitaria, instalando como prioridad un sentido de unidad que permita avanzar en objetivos comunes.
En ese contexto, sostuvo que la comunidad “lo que más busca es unidad. Si existe esa cohesión social dentro de nuestra comunidad, podemos ser exitosos. Entonces, la primera medida es lograr esta unidad, convocar a las mejores personas (…) hacer que tengamos un proyecto común”.
La estrategia no es menor, considerando que las universidades enfrentan escenarios cada vez más complejos, donde la gobernanza interna y la alineación institucional se vuelven claves para sostener procesos de cambio de largo plazo.
La segunda medida apunta a la transformación digital
El segundo eje de la futura administración se enfoca en uno de los puntos más críticos detectados en el diagnóstico institucional, la alta carga burocrática y los procesos administrativos ineficientes.
Sepúlveda fue clara al señalar que “existe un alto nivel de burocracia, muy alto. Una carga administrativa muy mala interna”, lo que impacta directamente en la productividad académica y en la competitividad de la universidad.
Para enfrentar este escenario, anunció la implementación de un programa de transformación digital que permita modernizar la gestión interna, incorporar nuevas tecnologías y reducir los tiempos administrativos.
Según explicó, esta medida busca “adoptar nuevas tecnologías, disminuir las cargas administrativas y ser más eficiente y ser más competitivo”, alineando a la UdeC con estándares actuales de educación superior.
Vinculación con el sector productivo
El tercer foco estratégico se centra en acortar la distancia entre la formación académica y las necesidades reales del mercado laboral, especialmente en las regiones del Biobío y Ñuble.
La rectora electa planteó que la universidad debe fortalecer su relación con el sector productivo, tanto en la formación de estudiantes como en el desarrollo de soluciones concretas para la industria. “En un mundo tan dinámico, todas estas competencias van cambiando. ¿Y quién mejor que el sector productivo que nos vaya diciendo, de manera directa, cuáles son las nuevas competencias que requieren los egresados de nuestra universidad”, explicó.
Como parte de esta medida, se creará una mesa de trabajo con actores productivos de ambas regiones, lo que permitirá retroalimentar las mallas formativas y diseñar micro certificaciones orientadas a habilidades específicas. Estas micro competencias, a través de cursos acotados, buscarán mejorar la empleabilidad de los estudiantes y responder con mayor rapidez a los cambios del entorno laboral.
Además, la estrategia contempla una mayor integración del sector privado en el desarrollo científico y tecnológico de la universidad, promoviendo que las investigaciones tengan impacto directo en los territorios donde la UdeC está presente.
Sepúlveda enfatizó que el objetivo es que “el sector privado se involucre en los desarrollos científicos y tecnológicos para que impacten positivamente en las regiones”, reforzando el rol público de la institución en el desarrollo regional
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