La misión espacial Artemis II se encuentra en un momento de gran importancia con respecto a su recorrido, y es que luego del abandono de la órbita terrestre, y superado el récord del Apolo 13, los tripulantes de la nave se encuentran prontos a la partida del lado oscuro de la luna y en camino a la Tierra.
No obstante, y para los académicos Jorge Rosales y Paul Calderón, la trascendencia de esta excursión espacial se sostiene en varios puntos. Y es que aristas como el viaje de regreso o las inusitadas dimensiones del cohete que llevó a los astronautas al espacio conforman una parte importante de todo el espectro de Artemis II.
Una posibilidad para romper nuevos límites
Por un lado y según Jaime Rosales, docente universitario y doctor en Ciencias Físicas de la Universidad de Concepción, Artemis II se presenta como el primer paso para una serie de nuevos avances a nivel estelar, “en esta ocasión es una misión ya para ir a establecerse en la Luna, para poder hacer bases, y comenzar a habitarla. Entonces desde aquí es un paso mucho más grande para nuestra especie, por que estaríamos hablando de que comenzaríamos a habitar otras zonas fuera de la Tierra y comenzaríamos a aprender otras cosas que estarían relacionadas por ejemplo con la falta de gravedad, con esta falta de oxígeno en la atmósfera […] de cómo poder comenzar a producir nuestros propios alimentos fuera del planeta“.
Nuevas oportunidades
En tanto y para Paul Calderón, divulgador científico y docente de la Universidad de Concepción, esta misión llevada a cabo por la NASA representa un avance gigante en la potencia para con las naves espaciales, “la idea del Artemis es volver a desarrollar la tecnología que nos permita ir más allá, en este caso la luna, pero en el futuro pueden incluso ir un poco más allá. Que el objetivo a la larga es querer ir a Marte con seres humanos, porque enviar un robot a Marte es mucho más sencillo porque es más pequeño y tiene menos peso. En cambio llevar seres humanos requiere llevar, no solo a las personas, sino toda la logística para que esos seres humanos puedan sobrevivir, alimentos, agua, oxígeno, todo lo necesario para la supervivencia. Y entre más tiempo esta tripulación requiera estar afuera, más recursos necesita“.
Asimismo, Calderón destacó que el cohete bajo el cual se envió a los cuatro tripulantes al espacio es el más grande que se ha manufacturado desde las misiones Apolo, realizadas durante la segunda mitad del siglo XX.
El regreso a la Tierra
Y es que otro punto de vital importancia para el desarrollo exitoso de la misión es el trayecto que debe realizar el equipo de vuelta a la Tierra, el cual debe realizarse usando poco combustible y mediante la fuerza de gravedad del globo terráqueo.
“La misión Artemis II lo que hace es orbitar la Luna, y este movimiento es través de un tirón gravitacional […] osea ellos caen a la vez como suben […] eso se utiliza mucho porque obviamente están utilizando un mecanismo que es la fuerza de gravedad y entonces se ahorra mucho combustible y puede hacer que sea más seguro el viaje“, mencionó Jaime Rosales
En tanto, Paul Calderón destacó que el retorno a casa se presenta como una instancia para probar el potencial de esta nave y su autonomía: “Probar la capacidad de enviar una nave que consuma la menor cantidad posible de combustible, ¿cómo hacen eso? aprovechando la gravedad tanto de la Tierra como de la Luna. Osea que sea una trayectoria libre, se le conoce como una ‘órbita libre’. Donde principalmente la gravedad de la Luna y de la Tierra es la que se encarga de direccionar a la nave”.
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