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Familia de Lirquén lleva 2 meses en una carpa mientras construyen un hogar digno para su hijo en silla de ruedas

“Las viviendas de emergencia no cumplen con las condiciones para tener una persona con discapacidad, y por eso opté a la autoconstrucción", comentó el jefe de familia.
Por | 2026-03-17T17:01:22

A dos meses de los incendios forestales que devastaron la histórica población Vipla de Lirquén, la familia de Fernando Sánchez permanece en su terreno, pero no bajo un techo sólido, sino en una carpa que desafía la inminente llegada del otoño.

No es un descuido del sistema, sino una decisión consciente y sacrificada: optaron por el Bolsillo Electrónico de Emergencia con el claro objetivo de levantar con sus propias manos un hogar definitivo que no segregue a su hijo, quien, por movilizarse en silla de ruedas y ser electrodependiente, requiere espacios y accesos muy distintos.

Fernando, el padre de familia, instaló una carpa y la protegió con un toldo de lona. En un principio, quiso quedarse solamente él cuidando su terreno y guiando la construcción. Sin embargo, en un acto de unidad y resiliencia, su esposa e hijo no quisieron dejarlo solo. “Las viviendas de emergencia no cumplen con las condiciones para tener una persona con discapacidad, y por eso opté a la autoconstrucción”, explica con convicción ni tampoco quejas.

Sin embargo, la llegada de las primeras lluvias al término del verano ha puesto a prueba la resistencia de la familia. La humedad se filtra y el viento golpea las cubiertas plásticas, recordándoles que el tiempo corre. Fernando relata con humildad que “he ido a comprar por medio mío la lona. Eso sí, ayer me entró el agua por debajo”.

Las dificultades bajo el frío y la lluvia que enfrenta familia de Lirquén viviendo en una carpa

Pese a ello, continúan con su rutina diaria. “Ha sido muy difícil, muy difícil. El día comienza a las 8.00 de la mañana. Hay que levantar al hijo, llevarlo al baño químico acá, vestirlo, bañarlo y seguir trabajando para salir adelante”, confiesa Fernando.

A la incomodidad del frío se suma el temor por la salud. Como persona electrodependiente, cualquier resfrío o falla en el suministro básico representa un peligro crítico. El miedo no es a la falta de comodidad, sino a la vulnerabilidad de un hijo que no puede quedar expuesto a las inclemencias de marzo.

A pesar de la falta de iluminación pública en su pasaje, la familia Sánchez mantiene la frente en alto, proyectando que en pocas semanas la casa definitiva será una realidad cuando comiencen a llegar e instalarse los materiales que han comprado con créditos propios y la ayuda del trabajo de Fernando. Es una historia de amor que se construye entre el frío de Lirquén y la esperanza de la familia por un techo digno.

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