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Luz Sobrino: Arquitecta de la reconstrucción y opositora a la dictadura en Concepción

Seis décadas de trabajo y más de un centenar de obras son el legado de la arquitecta Luz Sobrino Sanz, una de las primeras mujeres que escogieron esta profesión cuando aún eran escasas en las aulas, ejerciendo principalmente en Concepción, consignó el arquitecto Luis Darmendrail Salvo en el documento Pioneras de Historia Arquitectónica de Concepción. En su carrera proyectó construcciones comerciales y residenciales, algunas de ellas en el centro penquista y, quizás la más conocida, una que Pablo Neruda le compró a su padre Eladio en Isla Negra. En sus estudios, Sobrino compartió con Inés Frey, otra de las icónicas del rubro en la ciudad.

Este 8M, Día Internacional de la Mujer, recordamos a la arquitecta Luz Sobrino y su destacado paso por Concepción.

Sus primeras obras y rol en la reconstrucción

Nacida en Chiguayante el 1913, Sobrino ingresó a la Universidad de Chile, donde se impregnó de Le Corbusier y la escuela Bauhaus, egresando en 1938. Ese mismo año, trabajó en lo que ella nombró “mi primera labor profesional”, en una carta al diario La Época, rescatada por el Archivo Histórico de Concepción. Consistió en una serie de casitas “week-end” que miraban al mar en Isla Negra, El Quisco, y llamaron la atención del poeta, quien se hizo gran amigo de Eladio Sobrino tras la compraventa.

Un living, dos dormitorios, una cocinilla y un baño, varias puertas y seis ventanas“, defendió la arquitecta, luego que la publicación la describiera como “una sola habitación con una puerta y una ventana” en 1988. Era la residencia favorita del artista y se transformó en una casa museo.

Su trabajo floreció en la década del 40, después del terremoto de 1939, cuando su rubro se volcó a la reconstrucción del centro. En un testimonio escrito por Sobrino para el libro ‘Siempre hubo otras’ de María Teresa Aedo, disponible en la web de Semco, escribió “¡Cuántas casas hicimos los que nos encontrábamos aquí en esa época, cuántas situaciones familiares difíciles ayudamos a resolver!”.

El Hotel Biobío en Barros Arana destacó como “una notable obra de adelanto urbanístico local”, escribió El Sur. Además, el medio relevó que en su construcción solo se emplearon materiales usados en el país. El también llamado Edificio Torregrosa/Anglada, resistió a los subsecuentes terremotos, pero fue parcialmente demolido en el 2012.

Una obra de 1950 en la Diagonal Pedro Aguirre Cerda 1159, rescatada por Creadoras, evidencia una faceta más sobria de la profesional.

A la izquierda, un recorte de El Sur y su cobertura del Hotel Biobío. A la derecha, la casa en la Diagonal. Foto: Archivo Histórico de Concepción y Creadoras.

En el camino al 1960 su obra fue mutando hacia las nuevas tendencias arquitectónicas: “torres estilizadas y llenas de color debido a la utilización de materiales como cerámicas, muriglas y revicol“, escribió Darmendrail. A lo largo de las calles Cochrane y San Martín se aprecian los edificios residencial entintados con teselas que los hacen más personales.

Inmuebles como el de Tucapel 310 (con San Martín), San Martín 865, San Martín 728 y Cochrane 590 relucen por sus colores. Son parte del legado más silencioso que Luz Sobrino le heredó al patrimonio de la ciudad.

Algunos edificios en altura en San Martín proyectados por la arquitecta. Líneas rectas y teselas hacen entregan fachadas distintivas, pero sutiles. Fotos: SABES.

Familia y vocación al arte

Tras casarse con Luis Dall’Orso, Sobrino tuvo dos hijas, Luz María y Anita Isabel, enfrentando la conciliación familiar y laboral, a la vez que desarrollaba vocación al arte.

“Debí solucionar el mayor problema profesional de la mujer: atender el trabajo y los hijos. Lo hice lo mejor que pude. Suprimí mi oficina en el centro y el living de la amplia casa en que vivíamos desapareció para convertirse en oficina. Cierto que de vez en cuando, Luz María, la más sociable de mis hijas, aparecía en su andador, ante algún asombrado cliente, ya que seguramente estimaba que mis amigos no tenían porqué no serlo también suyos”, agregó la arquitecta.

En la época se unió con otros penquistas que “sentían inquietudes ajenas a su trabajo de rutina” para formar la Sociedad del Arte de Concepción. En una casa en calle Caupolicán que miraba al Parque Ecuador, impartían talleres de dibujo, pintura, modelado y pintura infantil. Pintar siempre fue su gran pasión.

Luz Sobrino: Detenida por protestar la dictadura en Concepción

Durante la época se asoció con su hija, Ana Dall’Orso Sobrino, pero su alianza fue coartada por la dictadura. Tras el golpe de Estado, Ana fue exiliada por el régimen militar y, desde Concepción, Luz protestó por su ausencia.

La arquitecta enfrentó la violencia y la represión, uniéndose a las familias de otras víctimas para salir a las calles y pedir el fin al exilio. Fue una de seis mujeres que marcharon con carteles, luego con poleras, siendo detenida por Carabineros.

Asimismo, en los 70 y 80 continuó explorando el arte y participó en la formación de jóvenes arquitectos hasta su fallecimiento en 1998. “Perdón por haber abusado de su tiempo y gracias por haber venido”, cerró su testimonio para el libro publicado ese mismo año. En el pasaje Diego Portales del paseo Barros Arana, el Colegio de Arquitectos y la municipalidad instalaron un monumento, “arquitecta y creadora. Mujer que amó y luchó por la libertad“.

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