A un mes del megaincendio forestal que afectó a Lirquén, destruyendo cientos de viviendas, una de las sobrevivientes recordó cómo su familia logró salvarse junto a su nieta, que ese día tenía apenas dos semanas de vida.
Se trata de María Flores, quien clamó por ayuda, ya que teme seguir viviendo en una carpa, en condiciones precarias, cuando comience el otoño y llegan las bajas temperaturas.
La mujer contó que debió volver a instalarse en su terreno de la población Geo Chile, “sólo con una carpita” junto a su familia, ya que no tienen otro lugar donde vivir. “Nosotros salimos con lo puesto solamente, ya que se quemó todo”, afirmó.
Detalló que perdió su emprendimiento, su vehículo y todas las pertenencias de su hogar, incluidas las cosas de su pequeña nieta recién nacida. Alcanzaron a llegar a una cancha, donde lograron guarecerse de las llamas.
Actualmente, asegura que viven en abandono y sin respuestas claras sobre soluciones habitacionales. Manifestó que “el Gobierno no responde”. Del mismo modo, expresó su temor e incertidumbre ante el futuro: no saben dónde se reconstruirá la villa ni cuándo podrán dejar atrás las carpas, mientras enfrentan enfermedades en su grupo familiar y la falta de recursos para arrendar o trasladarse.
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