La venta de la filial chilena de Telefónica encendió las alarmas entre millones de usuarios de Movistar en Chile. Tras 35 años operando en el país, la compañía confirmó la enajenación a los grupos NJJ Holding y Millicom Spain, lo que genera dudas sobre que pasará con los clientes de la compañía.
La operación implica un cambio de control, pero no un cierre ni una salida del mercado. Movistar en Chile seguirá funcionando como operador activo, ahora bajo nuevos dueños internacionales que hasta ahora no tenían presencia directa en el país.
¿Se modificarán los contratos o planes de Movistar en Chile?
Uno de los principales temores de los clientes apunta a posibles cambios en sus condiciones actuales. Sin embargo, según lo informado, no se contemplan modificaciones relevantes en el corto ni mediano plazo.
Esto implica que los planes móviles, así como los servicios de hogar, fibra óptica, banda ancha y televisión, mantendrían sus precios y condiciones vigentes.
Además, se precisó que los contratos y tarifas actuales no pueden ser alterados de manera unilateral por los nuevos propietarios, por lo que no deberían subir planes ni cambiar condiciones de forma automática por el solo hecho de la venta.
Continuidad operativa y respaldo financiero
Desde la compañía recalcaron que el objetivo del traspaso es asegurar estabilidad y proyección para la operación en Chile. En esa línea, el CEO de Telefónica Hispam, Alfonso Gómez, sostuvo que “Telefónica deja en Chile una operación robusta, una infraestructura moderna y una plataforma preparada para que el nuevo accionista continúe impulsando el desarrollo digital del país sobre bases sólidas”.
Con esa declaración, la empresa busca transmitir que la red, la infraestructura y los servicios actuales seguirán funcionando sin interrupciones tras el cambio de controlador.
Qué incluye la venta de la filial chilena
La transacción contempla un pago inicial de 50 millones de dólares. A eso se podrían sumar hasta 150 millones de dólares adicionales, sujetos al cumplimiento de metas de creación de valor.
Junto con ello, Telefónica realizará una contribución adicional para resguardar la estabilidad financiera de la filial al momento del cierre definitivo del acuerdo.
Aunque la venta de Telefónica marca el fin de una etapa de más de tres décadas en Chile, para los clientes de Movistar en Chile el escenario inmediato apunta a la continuidad de los mismos contratos, mismas tarifas y servicios operando con normalidad, ahora bajo nuevos controladores internacionales.
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