Firmado por el, en ese entonces, presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, el tratado conocido como el START III o New Start se concibe como una manera que tienen los gobiernos de los respectivos países para delimitar el uso de ojivas nucleares. Por ahora Rusia es quien se ha mostrado más dispuesta a llegar a un trato sobre este importante tratado armamentístico que, además, está pronto a expirar.
Por un lado, el acuerdo hace que los gobiernos involucrados desarmen y reduzcan considerablemente su arsenal nuclear, aspecto no menor sobre todo si se considera que Rusia y Estados Unidos poseen cerca del 87 % de las armas nucleares de todo el mundo.
Y es que a raíz de la importancia de este tratado y la fecha en la que expira (este jueves), desde Moscú se había propuesto (en 2025) prolongar el tratado y sus condiciones durante un año más de la fecha establecida en la que expira, sin embargo, la administración de Donald Trump demoró mucho en emitir una respuesta, “La respuesta oficial de los americanos nunca llegó”, señaló el asesor internacional del Gobierno ruso, Yuri Ushakov.
No obstante, Trump sí replicó ante la demanda del Kremlin, señalando, en una primera instancia, que la idea le parecía buena, pero más tarde se refirió al acuerdo respondiendo que, “si expira, pues que expire”.
Entidades internacionales piden a los países que se sienten a negociar
Varias voces internacionales se han pronunciado con respecto a la poca importancia que se le ha prestado a la renovación de este acuerdo. Por su lado la ICAN (International Campaign to Abolish Nuclear Weapons) una coalición no gubernamental de varias naciones adheridas (entre ellas, Chile, desde 2021) que busca abolir el uso armas nucleares, señaló, en un comunicado, que la no firma del New Start presenta un fuerte peligro debido a la rivalidad entre Moscú y la Casa Blanca por la carrera armamentística y que una consecuencia de aquello podría ser que, “otras potencias nucleares se sientan presionadas a seguir esa tendencia”, según mencionó la directora ejecutiva de la organización, Melissa Parke.
Además de la ONG ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2017, la máxima autoridad de la iglesia católica apostólica romana, el papa León XIV, también se pronunció con respecto a la preocupación que el fin de este tratado puede traer, “expreso un acuciante llamamiento para que no dejen caer este documento y se garantice una acción eficaz. Es necesario hacer todo lo posible para eliminar una carrera que vaya hacia la guerra y en contra de la paz. Es cuanto más urgente sustituir el miedo y la violencia por una ética compartida, capaz de orientar las decisiones hacia el bien común y de hacer de la paz un patrimonio custodiado por todos”, señaló el sumo pontífice en la audiencia general llevada a cabo en el aula Pablo VI.
Con información de Le Monde, Agencia EFE y Vatican Media.
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