Más de 15.500 hectáreas fueron destruidas por el incendio forestal que afectó a la Región del Biobío, el cual habría avanzado a una velocidad “10 veces más rápido” la capacidad de extinción de los dispositivos.
De acuerdo con información de EFE, expertos europeos explicaron las condiciones climáticas aumentaron la velocidad de los incendios en el Biobío y Ñuble, donde terminaron 21 personas fallecidas.
El integrante del Equipo de Evaluación y Apoyo Forestal de la Unión Europea (FAST por sus siglas inglés), Iñaki Bustamante, viajó al sur de Chile para ayudar en el combate del fuego. En el lugar, “hemos estado analizando la velocidad del incendio ‘Trinitarias’ y hemos visto que avanzaba a unos 3 kilómetros por hora al principio y a unos 2 kilómetros por hora hasta que impactaba con la población”.
“Parece poca (velocidad), pero la capacidad de extinción se estima en un máximo de entre 150 y 300 metros por hora, con lo cual es una velocidad de avance 10 veces mayor que la capacidad de extinción de los dispositivos (…) El fuego avanza a una velocidad que no hay medios suficientes para poder apagarlo”, sostuvo.
Bustamante, quien también lideró un equipo de ocho especialistas europeos, explicó que las condiciones climáticas extremas, las menores humedades “y una disponibilidad de combustible muy alta incrementan la velocidad de los incendios” y no solo en Chile, si no que también en otras partes del mundo.
El trabajo de FAST en los incendios del Biobío y Ñuble
El equipo del FAST, que viajó al sur a petición del Gobierno chileno, evaluó además el comportamiento de las distintas instituciones involucradas en la prevención y el combate de incendios y resolvió que fue “bueno” y que “se evitaron muchas muertes”.
La jefa de la Oficina para América Latina y el Caribe del Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO), Jocelyn Lance, señaló a EFE que “en la misión de 2024 (incendio en Valparaíso), notamos que el sistema de alerta había sido insuficiente”. Ahora, en cambio, “hubo una mejora tremenda y el sistema de alerta ha funcionado, se pudo enviar la información a tiempo y la gente ha respectado la forma de evacuar”.
Por último, Iñaki Bustamente indicó que al igual que en España, en el país “hay un abandono de las prácticas de ganadería extensiva por una ganadería más intensiva, que hace que el matorral crezca mucho más y que sea muy difícil controlar”.
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