Desde el mismo domingo, restaurantes del Barrio Chino y organizaciones humanitarias activaron una red de apoyo para entregar alimentación caliente a familias damnificadas, bomberos y a quienes colaboran en las labores de emergencia.
Uno de los principales puntos de apoyo es el restaurante La Nave, donde se preparan alrededor de 500 colaciones diarias. Richard Salinas, en representación del local y del gremio gastronómico del sector, explicó que la ayuda comenzó de inmediato tras la emergencia. “El incendio fue el domingo en la madrugada y al mediodía nosotros ya estábamos preparando colaciones. Ese mismo día empezamos a repartir mariscal caliente a nuestros vecinos”, señaló.
Salinas destacó que la iniciativa surge desde el trabajo comunitario del Barrio Chino y la caleta. “Estamos en representación del gremio de los restaurantes, porque ellos también nos han ayudado mucho a colaborar con alimentos, con marisco para poder cocinar a la gente”, afirmó, subrayando además el apoyo recibido desde otras zonas. “Agradecemos a la caleta de Talcahuano que nos mandaron pescado para poder hacer más almuerzos”.
Las colaciones se destinan a damnificados, voluntarios, bomberos y vecinos que lo necesiten. “Lirquén está devastado, Lirquén era un infierno. Hay muchos vecinos, pescadores y trabajadores de la caleta que lo perdieron todo”, relató Salinas. En ese contexto, enfatizó que la alimentación busca ser abundante y digna: ”Hay que darle algo gourmet también a la gente que con la guata llena, el corazón contento y podamos levantar el Lirquen, que es lo más importante”.
En paralelo, la ONG World Central Kitchen también se desplegó en la zona cero. La voluntaria en terreno, Marcela Cariaga, explicó que la organización canaliza alimentación caliente proveniente de restaurantes de Concepción, previamente coordinados. “Estamos abasteciendo con alimentación caliente que viene desde restaurantes evaluados por chefs y hoy estamos viendo en cada sector dónde canalizar la entrega de cerca de 200 raciones”, indicó.
Cariaga precisó que la entrega se coordina por sectores y horarios, y que la presencia de la ONG se mantiene mientras exista necesidad. “Esta ayuda permanece en el tiempo hasta cuando los vecinos lo requieran”, sostuvo.
Desde el Barrio Chino, entre platillos como pescado frito, salmón a la mantequilla y mariscal caliente, Richard Salinas cerró con un mensaje de esperanza y unidad: ”Somos un pueblo trabajador, un pueblo luchador, y sé que vamos a seguir adelante. Tengo fe de que eso va a ser así”.
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