Uno de los aspectos más llamativos de la idiosincrasia nacional es lo acostumbrado que están los chilenos a convivir con los sismos y temblores. Sin embargo, estas últimas semanas ha comenzado a instalarse la idea de que Chile estaría atravesando un inusual fenómeno: una laguna sísmica.
Para entender en mayor profundidad el tema y poder determinar si las condiciones se configuran dentro de los parámetros de este fenómeno, SABES conversó con Jorge Quezada, profesor asociado del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Concepción.
Primero, el experto detalló que “una laguna sísmica es una ausencia de eventos sísmicos fuertes en un largo periodo de tiempo. Se considera para eso un análisis estadístico en Chile de más o menos 500 años, pues desde que llegaron los españoles que existe un registro confiable. Se considera que una tendencia a lo largo de un siglo empieza generar preocupación por la acumulación de energía, lo que puede implicar la ocurrencia de un terremoto grande en la zona”.
Quezada indicó que bajo su juicio, aún es “demasiado temprano” para determinar que Chile o alguna zona específica del país estuviera experimentando este fenómeno. “Es mucho más complejo porque, por ejemplo, pensemos en la subducción de la placa de Nazca, que se hunde bajo la Sudamericana. El contacto entre ambas placas es de más o menos entre 10 y 50 km. Dentro de esa área, pueden romper las zonas más superficiales o más profundas, y a lo largo de la subducción, pueden haber segmentos que traslapen rupturas anteriores o se rompan segmentos más pequeños”, explicó.
A modo de ejemplo, el profesional relató lo registrado en el extremo norte de Chile y sur de Perú. “A fines del siglo XX, se pensaba que había una laguna sísmica. Desde el siglo XIX, que hubo sismos de magnitud 9 desde Arica al norte en 1868 y otro desde Arica hasta Antofagasta en 1877, que no ocurría un terremoto grande en la zona. Sin embargo, hubo una seguidilla de temblores que rondaba la magnitud 8, empezando en Antofagasta en 1995, luego en Arequipa en 2001, después en Tocopilla en 2007 y en Iquique en 2014”, narró.
Con esto, el académico explica que se rompió la tendencia previa con varios sismos de menor gravedad, en vez de simplemente resultar en un terremoto de alta magnitud. “No hay cómo saber si la energía que se acumula se liberará de a poco o si explotará repentinamente”, argumentó.
Finalmente, Jorge Quezada se refirió al bullado “próximo gran terremoto de Chile”, el cual sucedería en el norte del país. Según el experto, esto ocurriría en el “sur de la región de Antofagasta y la parte norte de la región de Coquimbo. Hay 600 km entre Taltal y Coquimbo que no se ha quebrado en un siglo. Si se va a romper de una sola vez, como el 27F, o si será en varios segmentos más pequeños, no sabemos. Es imposible saber”.
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