Exitosamente se cerró el programa “Comprometámonos: Innovación en la Reinserción Juvenil” de Santo Tomás Concepción. Vinculándose con el medio, la sede penquista aportó en la puesta en marcha del nuevo Servicio de Reinserción Social Juvenil del Biobío.
La iniciativa trabajó dos líneas estratégicas. Una fue la transferencia técnica a organismos de justicia, y la otra fue el desarrollo de habilidades personales y sociales en adolescentes. Lo último, se realizó mediante un enfoque interdisciplinario que incorporó la colaboración de académicos y más de 150 estudiantes de Servicio Social, Derecho, Psicología y Diseño Gráfico de las sedes Los Ángeles y Concepción.
“Cuando confiamos, transformamos” fue parte de una de las ilustraciones creadas por estudiantes de la carrera de diseño gráfico del Instituto Profesional Santo Tomás en el marco de la asignatura Taller de Comunicación Masiva que dirige el docente Mauricio Moreno. Junto a sus estudiantes simularon agencias cuyo servicio y desafío fue sensibilizar y crear proyectos que permitieran presentar el nuevo servicio. Esta experiencia fue relevante tanto para profesionales del servicio como para estudiantes, quienes demostraron altas competencias en este proceso.
Por su parte, la carrera de Derecho junto al Servicio de Reinserción Juvenil realizó una presentación y análisis de la nueva institucionalidad en la región, donde participaron profesionales de los centros de cumplimiento y estudiantes de las diversas carreras involucradas.
El proyecto incorporó una línea de trabajo directo con jóvenes atendidos por el Servicio de Reinserción Juvenil, con participación de estudiantes de Servicio Social y Psicología junto a docentes. Rocío Ibáñez, de Servicio Social relató que “mi experiencia fue gratificante y enriquecedora, tanto por el hecho de conocer sus realidades como por compartir momentos gratos con los jóvenes del centro. Conectar a través de sus experiencias e inducirlos a la realidad y normativa del exterior permitió que ellos pudieran visualizar un futuro mejor. Uno de ellos dijo que el cumplir las normas les ayuda a vivir mejor en la sociedad y les abre nuevos caminos. El que ellos tengan conocimiento de esto es lo que más me pareció relevante del proyecto”.
La docente Carolina Alzugaray de Psicología expresó que “tuve la oportunidad de liderar dos talleres con adolescentes privados de libertad, orientados a resolución de conflictos y proyectos de vida. Me acompañaron estudiantes, quienes asumieron un rol activo en las dinámicas, fortaleciendo su formación profesional y su sensibilidad social. Más allá de los delitos que los llevaron a esta situación, pude ver personas con sueños y metas claras para cuando recuperen su libertad. Lograron identificar sus fortalezas personales y reconocer aspectos positivos en sus compañeros, lo que evidencia que, con apoyo y oportunidades, es posible construir caminos hacia un futuro distinto”.
“Todas las acciones desarrolladas apuntan al desarrollo de un proyecto educativo integral, dando la oportunidad a nuestros académicos de generar procesos de enseñanza en un contexto de realidad. Permitiendo así la bidireccionalidad, sistematicidad, trabajo en red y retroalimentación, funciones principales que permite la participación de nuestros estudiantes en las diversas acciones que involucra el proyecto”, puntualizó Verónica Villarroel directora de esta iniciativa.
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