Científicos explican que el continente africano se está partiendo lentamente en dos, lo que eventualmente podría provocar la formación de un nuevo océano. Esto a causa de un proceso geológico de gran magnitud está ocurriendo en África oriental y, aunque avanza de forma imperceptible para el ser humano.
El fenómeno se desarrolla en el Gran Valle del Rift, una extensa fractura de miles de kilómetros que atraviesa el este de África. En esta zona, la placa africana se está dividiendo en dos grandes bloques tectónicos: la placa Nubia, que comprende la mayor parte del continente, y la placa Somalí, ubicada hacia el este.
Según los estudios científicos, difundidos por National Geographic, estas placas se están separando a una velocidad de apenas algunos milímetros por año, lo que significa que no se trata de un evento repentino ni de una catástrofe inminente. De hecho, es un proceso extremadamente lento que ocurre a lo largo de millones de años.
Esta separación ha dado origen a fallas visibles, actividad volcánica y sismos, lo que convierte al este africano en uno de los pocos lugares del mundo donde los geólogos pueden observar cómo un continente comienza a fracturarse.
Un continente diferente al que conocemos
Con el tiempo, si el proceso continúa, la corteza terrestre podría adelgazarse tanto que el agua del océano termine ingresando a la grieta, dando paso a un nuevo mar y, eventualmente, a un océano completo.
De concretarse este escenario, lugares como Somalia y partes de Etiopía, podrían separarse del resto del continente y transformarse en una gran isla.
Los especialistas aclaran que, aunque el fenómeno es real y está científicamente comprobado, no representa un riesgo inmediato para la población, ya que su evolución se mide en escalas geológicas y no humanas.
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