Hoy se está llevando a cabo la quinta jornada de formalización de los más de 70 detenidos en la Operación Apocalipsis, investigación que, entre varias aristas, reveló cómo desde Gendarmería gestionaban servicios sexuales para internos y funcionarios.
Según el expediente de la Fiscalía Regional Occidente, al que accedió La Tercera, el interno de Santiago 1, L.E.L.R., declaró voluntariamente sobre la red de gendarmes involucrada en cohecho y lavado de activos.
Para recibir visitas de su pareja, una migrante que ingresó al país de forma irregular, debía pagar $60 mil. En el caso de no tener dinero, la otra opción era tener relaciones sexuales con funcionarios de Gendarmería o “manilleros” -los civiles que coordinaban estos actos-, señalaron las escuchas.
“Teniendo relaciones sexuales con él o con uno de los funcionarios de Gendarmería, también pudiese ingresar como visita irregular o ingresar manillas (encomiendas que contienen especies ilícitos y/o irregulares), como forma de pago por este actuar“, consignó el medio.
Al otro lado, un gendarme de la misma cárcel reveló a Mega Investiga cómo se ingresan trabajadoras sexuales al penal para los internos. “Las gatitas no es un término nuevo, es un término antiguo en la unidad penal”, aseguró.
En palabras del empleado, en los baños de visitas se instalan colchones separados por una cortina -los “camaro”-. “La mayoría de estos internos organizan todo este lugar, para que cuando ingresa la visita se pueda tener un encuentro sexual al interior de estos lugares. Los precios varían desde los 10 minutos, igual a $50.000; 20 minutos, igual a $100.000, y ahí va variando el negocio“, explicó al canal.
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