Las hermanas Catalina y Paulina Sánchez están detrás de Farol Cafetería, una propuesta que está ganando adeptos entre el público de Chillán gracias a su café de especialidad y pastelería de vitrina, usando técnicas y sabores delicados.
“Buscando con qué innovar acá en Chillán, nació la idea”, en mayo del 2024, indicó Cata de 22 años, que estudió gastronomía en el Inacap. En la carrera conoció a su compañero en la cocina, Franco Godoy, y juntos han desarrollado piezas como el profiterol de frambuesa que los caracteriza.
Las frutas de temporada guían su carta dulce, “vamos al mercado, nos damos una vueltita y vemos”, apuntó Franco, algo que les ayuda a crear preparaciones que generen recuerdos. Así llegaron a trabajar con mancaqui, “que es como estar en la casa del abuelo”. O a crear una tarta de frutilla y ulpo con masa de harina tostada, “una tradición que se está perdiendo”, agregó el pastelero.
En el aspecto cafetera, Paulina, de 27 años, se formó como barista en Concepción y tomó el control de la barra que abastecen con la tostaduría chillaneja Candela. “Aprender a llevar algo es complicado, pero ha sido prueba y error. Hoy tenemos la carta clásica de café, con todas las bebidas en base a espresso y sus versiones frías. Estamos innovando con los syrups”, y con una preparación poco vista: leche con plátano y café, contó a SABES.
Como licenciada de Artes Visuales, la joven tiene varias obras inspiradas en los pasteles que ofrecen y espera “tener el espacio a disposición de artistas locales”, indicó.
El año y medio que llevan en Vega de Saldías 568 ha estado marcado por la buena recepción del público, a quienes llaman “farolitos”, e incluso colegas. Este sábado 15 de noviembre tendrán un nuevo pop up con la cafetería Buen Día, “nos fuimos a cocinar allá en vivo” y repetirán la hazaña.

Técnica, creatividad y recuerdos: La mezcla detrás de Farol
A través de este emprendimiento, Cata y Franco han tenido una oportunidad para explorar sus habilidades pasteleras sin salir de su ciudad. Aunque la experiencia no carece de desafíos, “ha sido un poco complejo entregar estos productos que son más pequeños, con un precio un poco más elevado, porque tienen más técnica“, señaló la fundadora.
Por ejemplo, el de ulpo y frutilla, “tiene una masa sablée de harina tostada, un frangipane de harina tostada, que normalmente se hace de harina de almendra, pero acá quise llegar a diferentes texturas. Además tiene una mermelada de frutilla, gel con trozos de frutilla, ganache de frutilla y un velo“, explicó Franco.
La tarta de arroz con leche usa el tradicional postre, “dentro de una masa sablée de cacao y combinó super bien. Arriba tiene manjar de campo, una crema especiada con canela y anís”, agregó. Al catálogo agregan una galleta de cacao, profiterol de choconaranja y café, y un chocotoffee vegano.
Ad portas del verano, esperan renovar la carta con postres al plato, una versión propia del colegial, helados y leche nevada. Con la temporada de frutas también quieren incorporar la uva y, nuevamente, el mancaqui y la frambuesa.
Cafetería Farol está en el proceso de obtener su patente de restaurante para habilitar más mesas y crecer su catálogo. Con el apoyo familiar, el de sus “farolitos” y el del rubro, buscan seguir estableciéndose con café de especialidad y pastelería de vitrina en Chillán.

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