Los incendios rurales de 2023 en el centro y sur del país no solo arrasaron proyectos familiares y productivos, sino que también afectaron la cobertura vegetal que daba cobijo a un sinnúmero de especies. Es por ello que nace un estudio de CMPC, que busca restaurar ecológicamente zonas que fueron impactadas por los incendios.
En el marco de su estrategia de Naturaleza, Conservación y Biodiversidad, la empresa lanzó un plan integral de Reconstrucción y Restauración. A través de este se definió, por ejemplo, convertir una de sus Áreas de Alto Valor de Conservación (AAVC) en una verdadera “carretera verde”. Surgiendo así, el Corredor Biológico Pitao.
Habiendo pasado un año desde la creación del programa, profesionales de CMPC e investigadores externos, visitaron Nacimiento, en la frontera norte del corredor. Este trabajo destacó el diagnóstico de la línea base ambiental del corredor, que estableció cuáles eran las especies naturales o nativas que poblaban este territorio.
El Corredor Biológico Pitao contempla 140 kilómetros de largo y 100 metros de ancho, en una zona gravemente dañada por los incendios en el Biobío y La Araucanía. La ruta conecta AAVC de CMPC y permitirá el tránsito de la fauna local entre cada zona. En total, el corredor contempla 818 hectáreas, de las cuales 350 serán reconvertidas en bosque nativo.
El impacto del ADN ambiental y cámaras trampa para la investigación
El apoyo científico es vasto en lo que se refiere a la recuperación y restauración del territorio que abarca el corredor biológico. A las plantaciones y acciones de conservación se sumó el monitoreo del denominado “ADN Ambiental“ de la zona intervenida.
El ADN ambiental, utilizado en el estudio, corresponde al material genético que es dejado por los organismos en el ambiente mediante procesos biológicos naturales (pelo, piel, excreción, orina, reproducción, saliva, entre otros). Este puede ser recuperado desde cualquier matriz ambiental como el agua, suelo, sedimento o nieve.
“Este monitoreo es muy útil para generar una línea base de biodiversidad en uno de los sitios prioritarios para CMPC como es este corredor biológico. Acá se identificaron genéticamente diversas especies de hongos, bacterias, invertebrados y vertebrados presentes en tres tipos de hábitats diferentes. Los resultados de ADN Ambiental mostraron un total de 1.574 especies registradas en este entorno”, señaló Roger Sepúlveda, biólogo marino, doctor en ecología y director ejecutivo de ECOGEN.
Resultados del estudio científico con ADN ambiental
En el análisis con ADN ambiental, los hongos fueron el grupo mejor representado, con un 61% de las especies detectadas. Los invertebrados, en tanto, alcanzaron el 20% de las especies, las bacterias un 13,6% y los vertebrados un 4,7%.
Para este último grupo, se registraron 28 especies de aves (más de 20 nativas), 24 de mamíferos (12 nativas), 13 de peces (nueve nativas), ocho de anfibios (todas nativas) y una de reptil (también nativa).
“El ADN ambiental permite registrar especies que pueden ser de difícil visualización o donde son necesarias largas campañas de monitoreo a cargo de grupos de especialistas. La visibilización de la biodiversidad permite monitorear a largo plazo indicadores ambientales para medir y gestionar los procesos de restauración que la empresa ha incluido en su Estrategia de Naturaleza, Conservación y Biodiversidad”, agregó Roger Sepúlveda.
Cabe precisar que, para verificar en parte los resultados del estudio de ADN Ambiental y monitorear a los mamíferos presentes en el corredor, se instalaron cámaras trampa en bosques, quebradas y fuentes de agua natural.
“Para nosotros como CMPC es muy importante saber qué es lo que hay en materia de especies en los sectores de conservación y de restauración. Para así saber qué es lo que tenemos que proteger y también ver qué amenazas existen”, indicó la ingeniera Femke Teirlinck, quien trabaja en el área de restauración de CMPC.
En el Corredor Biológico Pitao, las cámaras trampa han registrado avistamientos de especímenes como el zorro culpeo, el coipo y ejemplares del pato cortacorriente, además de aves y roedores de distinta especie. Sin embargo, también se detectó la presencia de caballos, los cuales atentan contra la recuperación de las especies arbóreas.
“La tenencia responsable y manejo adecuado de los animales domésticos y el ganado es muy relevante para la recuperación de estos sectores. Pues así permiten la restauración de las especies arbóreas y se evita la transmisión de enfermedades a la fauna nativa”, precisó la profesional.
Algunos hitos de la primera plantación
En la primera etapa de restauración de cobertura vegetal se lograron plantar cerca de 14 mil especies, como el pitao, canelo, lingue y avellano. Sin embargo, su sobrevivencia fue menor a la esperada.
“El éxito que tuvieron esas plantaciones después del primer año fue bastante bajo. Fue un poco más de un 20%, pero no son números extraños. En general, en un proceso de restauración, uno trata de que sean tan exitosos como en una plantación normal, pero las dificultades son mucho mayores”, explicó Jean Pierre Lasserre, gerente de Tecnología y Planificación de CMPC.
Lasserre agregó que para ver resultados deben pasar “por lo menos cinco años, en los que tienes que estar actuando permanentemente”. En lo que queda de 2024, se volverá a plantar una cantidad similar a la del 2023, en los sitios donde hubo un mayor éxito.
El proceso implicó una restauración pasiva y otra asistida. “La pasiva involucra proteger y eliminar todo tipo de amenazas para la recuperación natural en el lugar que queremos conservar. Por ejemplo, al cercar elimino el ganado que puede ejercer ramoneo, entonces dejo que el ecosistema se recupere solo. En cambio, la restauración asistida involucra además del cercado y eliminación de amenazas, la plantación de especies nativas y el control permanente de las especies introducidas y las surgidas naturalmente”, detalló Juan Pedro Elissetche, doctor en botánica y jefe de carrera de Ingeniería Forestal de la UdeC.
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