Desafiando los estigmas: Jóvenes de residencias familiares ingresan a la educación superior en Concepción
Fotografía: Sabes y cedida

Desafiando los estigmas: Jóvenes de residencias familiares ingresan a la educación superior en Concepción


Por Patricia Castillo | 16 Marzo 2024 12:38
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Miles de alumnos comenzaron o retomaron la universidad este marzo, entre ellos, múltiples jóvenes que viven en residencias de cuidados alternativos del Gran Concepción. No es fácil atravesar la vulnerabilidad económica o social asociada a las instituciones de Mejor Niñez, pero estos estudiantes le torcieron el brazo al destino.

Uno de ellos es Francisco Sanhueza, un chico de 18 años que cursará la carrera de Derecho mientras vive en el hogar Remper Casa Central. "Ingresar a la universidad bajo mis condiciones sociales nunca fue un sueño", señaló a Sabes, pero "estuve un mes más o menos estudiando y con eso me alcanzó para entrar a la carrera que me gusta".

Sanhueza ingresó al sistema de residencias a sus cortos ocho años y atravesó difíciles momentos durante su crecimiento. Sin embargo, el director de su residencia, Andrés Polanco, destacó que "él ha tomado las posibilidades que le ha dado la vida (...) Él se propuso un objetivo y lo logró. Nos tiene súper contentos, súper orgullosos como equipo técnico que trabaja con él día a día. Y estamos a la espera y ansiosos de ver cómo se desenvuelve este año en sus estudios y cómo nosotros lo podemos ayudar". Del mismo hogar salió Matías Muñoz, quien alcanzó el puntaje nacional en el 2022 y estudia Medicina en Santiago.

Para este proceso, el joven espera "construir un círculo social de apoyo, que sean mis compañeros de la universidad, poder adquirir nuevas habilidades, herramientas y experiencias. No dejando de lado el estudio, las notas y todo lo que tenga que ver con lo académico. Pero sí creo que es importante tener redes de apoyo".

La estudiante de cuarto año de Ingeniería Civil en Minas, Daniela Jaña, es un buen precedente para los alumnos provenientes de residencias familiares en Concepción. Para ella "ha sido súper grato (...) es bastante gratificante a pesar de todos los problemas que uno puede llegar a tener. No hay que bajar los brazos. Hay que siempre tener una vista centrada y darse motivación".


De residencias a la universidad: Joven señala que "hay falta de empatía de la sociedad"

Con solo 18 años, Francisco Sanhueza cumplió su objetivo de ingresar a la carrera de Derecho en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, a donde asistirá mientras vive en una de las residencias del Gran Concepción. Un sorprendente resultado que consiguió con solo un mes de estudio, ya que antes quería ser jugador de fútbol profesional.

Sanhueza ingresó a los 8 años al hogar Remper Casa Central de Hualpén y señaló a LUN que "fue una experiencia dura; que mi mamá se fuera después de las visitas, verla una vez a la semana, ser estigmatizado".

Al respecto, el joven indicó a Sabes que "sin conocer la realidad que hay detrás, la verdad que la gente es bastante cruel. Piensa que no contamos con los recursos de ropa, con los recursos intelectuales o que nuestro capital cultural es bajo". Aunque él desafío los prejuicios, "hay otros niños que los sentencia, los desmotiva y en definitiva los aleja de poder estudiar o de poder ser alguien en la vida".

"Dentro de las residencias hay personas, hay niños que obviamente hemos sido vulnerados y quizás no contamos con todas las herramientas sociales. Pero hay una falta de empatía por parte de la sociedad, hay un estigma gigante", agregó.

Por lo mismo, ve con entusiasmo que "algunos vamos a ser abogados, otros ingenieros". El joven también resaltó el apoyo del hogar, "cuando llegaba del colegio me escuchaban mis anécdotas, me dieron consejos. El círculo de cuidadoras que son cercanas a mí son bastante pocas, pero fueron muy importantes en toda mi vida". De su misma residencia salió Matías Muñoz, quien ingresó a Medicina tras ser puntaje nacional en la PDT. El joven también agradeció

Francisco Sanhueza celebró su entrada a la universidad siendo el representante del Biobío en un desayuno en La Moneda con autoridades. Son 89 los jóvenes chilenos que continuarán sus estudios este 2024 mientras viven en sus residencias.


A "no bajar los brazos": Oportunidades y carencias de las residencias en el Gran Concepción

Una condición para que estos adolescentes de Concepción se mantengan en sus residencias tras cumplir la mayoría de edad es cursar estudios superiores. Ya sean en una universidad, instituto, centro de formación técnica, cursos o capacitaciones, es un requisito para extender su estadía. Para financiar su arancel pueden optar a becas estatales, becas internas y soporte económico de los hogares.

Daniela Jaña ingresó al sistema de Mejor Niñez con 17 años, logrando encontrar un cupo en el hogar Natividad de María cuando cumplió sus 18. Con una compleja historia familiar de por medio, Jaña vio en este una oportunidad para "seguir estudiando. Ese era mi enfoque dentro de todo, siempre estudiar, estudiar, estudiar y buscar las formas para poder llegar al final de mi meta".

Así ingresó a Ingeniería Civil en Minas de la Universidad San Sebastián, donde está completando el cuarto año de la carrera. "La gran mayoría del tiempo ha sido súper grato, igualmente me ha ayudado mucho que me he juntado con gente agradable. Son súper simpáticos, el compañerismo que pueden llegar a tener son de otro nivel", señaló.

Sobre el apoyo de la residencia, "por lo general, me tratan de facilitar todo lo que necesito. Si le digo, 'tía, necesito cuadernos', los cuadernos van a llegar. En su momento me faltó computador e hicieron mil gestiones para conseguirlo".


Sin embargo, reconoce las carencias que viven ella, los niños y adolescentes institucionalizados. "Falta demasiado equipo técnico. Para un hogar donde hay 15, 20 o 30 niñas una dupla psicosocial no da", señaló. Considerando que las necesidades de cada una son distintas, desde casos más "fáciles" hasta otros más extremos, "una dupla se queda corta. Porque quizás no tienen todas las herramientas para apoyar a las niñas", añadió Jaña.

Asimismo, dijo que "de repente tenemos problemas con los espacios. Nuestra residencia es súper chiquitita, pero es acogedora". "Lo otro es el tema monetario, aunque uno no quisiera, es muy primordial. Si una niña se descompensa y rompe algo, por ejemplo la puerta de la habitación de otra niña, esta queda descubierta. Si no hay plata quedamos de brazos cruzados", agregó Daniela.

A pesar de estos obstáculos, la alumna dejó un mensaje a quienes busquen el mismo sueño, "no hay que bajar los brazos. Hay que siempre tener una vista centrada y darse motivación. Decir ya queda menos, un día más es un día menos. Lo que pasa hoy será la recompensa para mañana y hay que darle".

Estudiantes como Francisco Sanhueza y Daniela Jaña lograron sobrellevar los prejuicios que la sociedad pone sobre los niños y adolescentes que viven en hogares del antiguo Sename. Esta parte de su historia es un motor para seguir firmes en el camino por ser profesionales.


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