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La pésima forma europea del Barcelona ha ensombrecido su resurgimiento nacional, que se someterá a la prueba definitiva el domingo, cuando visite al Real Madrid en un esperadísimo clásico de LaLiga.

Un Barça renovado, liderado por el nuevo fichaje Robert Lewandowski, ha ganado siete partidos consecutivos de LaLiga y comparte el liderato con 22 puntos con el Madrid, campeón de España y Europa.

Sin embargo, sus malos resultados en la Liga de Campeones han restado brillo a su trayectoria nacional y el empate (3-3) del miércoles ante el Inter de Milán le ha dejado al borde de la eliminación de la máxima competición europea en la fase de grupos por segunda temporada consecutiva.

El Barça sólo ha ganado uno de sus cuatro partidos de la fase de grupos de la Liga de Campeones y, si el Inter gana al modesto Viktoria Plzen en su próximo partido, los catalanes verán confirmado su nuevo fracaso en Europa.

Los vaivenes financieros

Volver a caer en la fase de grupos supondría un duro mazazo para las finanzas del Barcelona, cuyo peligroso estado llevó a la junta directiva del club a vender una participación en sus derechos de televisión y a acordar la venta de su división audiovisual.

Como parte del presupuesto de este año, presentado a la Asamblea de Socios del club el pasado domingo, la junta predijo que el Barça llegaría a los cuartos de final de la Liga de Campeones y ganaría el título de LaLiga.

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Una previsión atrevida y optimista que unos días después parecía algo alejada de la realidad, ya que el Barcelona se enfrenta ahora a un posible impacto de 40 millones de euros (39 millones de dólares) en sus ingresos de 2022-23 en caso de quedar fuera de la Liga de Campeones.

Ahora se enfrenta a un Real Madrid en plena forma, que se ha metido en los octavos de final de la Liga de Campeones a falta de dos partidos, tras empatar el martes en Varsovia ante el Shakhtar Donetsk (1-1).

El equipo invicto de Carlo Ancelotti ha comenzado esta campaña donde la dejó la pasada, cuando ganó el doblete con la Liga de Campeones y LaLiga.

El domingo recibirá a su acérrimo rival con una plantilla prácticamente al completo, tras el regreso del portero Thibaut Courtois, que se ha perdido los últimos cuatro partidos por espasmos en la espalda.

La disputa del empate

El Barcelona llega con la moral mermada y con varios jugadores clave lesionados, principalmente en la defensa, donde Ronald Araújo, Andreas Christensen y Jules Koundé son bajas.

El Barcelona, sin embargo, ya demostró en marzo que podía dar la campanada ante su rival cuando le endosó un 4-0 en el Santiago Bernabéu cuando el Madrid estaba en plena forma.

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Aquel resultado no tuvo apenas repercusión, ya que el equipo de Ancelotti se proclamó campeón a falta de unas semanas para el final de la competición, pero la carrera de esta temporada está mucho más reñida.

El partido del domingo será el octavo clásico de la historia en el que ambos clubes están empatados a puntos en lo alto de la tabla de LaLiga.

El Barcelona necesita desesperadamente una victoria para curar sus heridas europeas, por lo que el partido del domingo tendrá toda la tensión y competitividad que se puede esperar de un clásico.

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