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La Fundación Lavandería Industrial 21, obra social impulsada por el Arzobispado de Concepción, celebró su octavo aniversario.

Lavandería 21 es una iniciativa única en el país, donde promueven de forma directa la inclusión laboral de jóvenes y adultos con Síndrome de Down. 

Al evento asistió el directorio de la fundación, empresas colaboradoras, instituciones educativas comprometidas con el proyecto y el equipo de Lavandería 21.

Durante la celebración, el Arzobispo de Concepción, Monseñor Fernando Chomalí comentó que cuando niño era tartamudo. Por lo anterior, tuvo que acudir a una fonoaudióloga, en una escuela especial con niños con Síndrome de Down, por lo que “en las mañanas yo lo pasaba pésimo y en las tardes lo pasaba estupendo. En la mañana sufría el bullying y en la tarde era uno de ellos, porque muchos tienen ese tema de la tartamudez. Y yo dije ‘algún día voy a hacer algo por ellos’ (…) Y cuando llegué a Concepción se dió todo para hacerlo”. 

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“Hace ocho años empezamos con ocho jóvenes y tal era nuestra confianza en la Divina Providencia que los contratamos sin haber terminado la Lavandería. Porque hubo un tiempo de preparación de seis meses, y hoy día tenemos 30 (…) y queremos que esto se convierta en una verdadera universidad para buscar las capacidades y las habilidades de estos jóvenes”, agregó. 

En tanto, la presidenta del directorio de la fundación, Maite Otondo, reconoció la importancia de esta obra y las posibilidades que se entregan para fomentar la integración en el ámbito laboral de estos jóvenes, puesto que “no habían tenido antes oportunidades y habían tenido muchas barreras para la inclusión laboral. Esta es una obra para y con ellos”. 

Además, Monseñor Fernando sostuvo que “este es un lugar seguro, donde se sienten queridos, donde se sienten respetados. Esta es una motivación religiosa, porque el día de mañana nos van a preguntar por nuestros frutos y estos frutos son reales, son verdaderos, son concretos. Porque en Chile las personas con capacidades diferentes han sido muy postergadas (…) y acá hemos intentado dar una comunidad”. 

Por último, el Arzobispo de Concepción hizo un llamado a los penquistas a que “hagan que esta lavandería sea su lavandería. Porque esto funciona con trabajo, con trabajo muy bien hecho por jóvenes con competencias, con grandes destrezas y con muchas ganas de vivir y trabajar. Yo los animo a que reconozcan esta obra como una obra de la Región del Biobío. Única en América Latina, de la cual nos sentimos orgullosos”. 

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