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La Sala de Arte Ex Cine Windsor invita a toda la comunidad penquista a disfrutar una nueva exposición de arte y cultura. Para esto, desde el viernes 29 de julio a partir de las 11:00 horas se abrirá ha público la exposición "Caballos Chilenos", trabajo de la artista visual María José Correa Gana; gestora cultural con Mención en Pintura de la Universidad Finis Terrae y Máster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural de la Universidad de Los Andes.

La exposición de grabados, hecha en base a lápices policromados y acuarelas, está centrada en potenciar y rescatar tradiciones chilenas tan propias como el uso y llegada del caballo a Chile; hito que se remonta a la figura de Pedro de Valdivia en 1540, cuando introdujo los primeros ejemplares al continente.

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La muestra no solo tendrá los dibujos de la destacada artista, sino que también gráficas ilustrativas que relata la historia del caballo en el país y su importancia en diversos procesos sociales, desde el descubrimiento de Chile; su aporte en el desarrollo económico; su uso en la guerra tanto por españoles como araucanos; hasta su utilización en celebraciones y juegos típicos de Chile.

La exhibición estará abierta desde el viernes 29 de julio hasta 20 de agosto, entre las 10:00 horas a 14:00 horas durante las mañanas y de 15:00 a 18:00 horas en las tardes. El acceso es totalmente gratuito para los visitantes del Gran Concepción y sus alrededores, en la esquina de calles San Martín con Caupolicán en las dependencias del ex Cine Windsor.

Artista visual María José Correa Gana.
Artista visual María José Correa Gana.

Historia del Caballo Chileno

Sobre el origen del caballo criollo chileno no hay discusiones ni dudas. Es un hecho científico e históricamente comprobado que esta especie caballar, en sus formas evolutivas actuales, no existía en la época del descubrimiento del nuevo mundo. Su historia se remonta al año 1540, cuando Pedro de Valdivia introdujo los primeros 75 ejemplares. Entre potros y yeguas, fueron los animales que utilizó el conquistador para cruzar la cordillera.

Tres años más tarde, Alonso de Monroy trajo 70 más, los que se incrementaron con 4 remesas que llegaron desde el Cuzco, Perú. En menos de 7 años, conformaron una masa caballar de alrededor de 500 equinos, población que fue reforzada y mejorada con la inclusión de 42 reproductores escogidos de propiedad del gobernador García Hurtado de Mendoza, siendo estos ejemplares los que le dan forma al caballo chileno de hoy.

Exposición "Caballos Chilenos".
Exposición "Caballos Chilenos".

En su desarrollo, la historia nos dice que los guerreros araucanos incorporaron a sus filas el caballo en 1585 y se familiarizaron tanto con él, que en poco tiempo fueron jinetes más diestros y valientes que los mismos españoles.

Luego llegaría el mestizaje, dando origen a los naturales o criollos, grupo étnico que según el historiador jesuita, padre Miguel de Olivares, se caracterizó por su apego a los juegos ecuestres y por la calidad y hermosura de sus caballos.

"Son admirables"

Al respecto el sacerdote escribió: "Es cierto que la noble calidad de los caballos justifica la demasiada afición que les tienen los naturales. Son admirables en la celeridad de la carrera, en el aguante del trabajo, en el brío de acometer en los riesgos, en el garbo del movimiento, en el coraje, en la docilidad y obediencia, y en la hermosura de la forma".

Hace más de quinientos años el sacerdote nos describía lo que fue, y sigue siendo, el Caballo Chileno, condiciones que se ven hoy expuestas en toda su magnitud en exposiciones y especialmente en la práctica del deporte nacional: el Rodeo.

Exposición "Caballos Chilenos".
Exposición "Caballos Chilenos".

Distinguido por su atletismo nato, su facilidad de entrenamiento y valentía a toda prueba, el Caballo Chileno destacó desde sus inicios por sus características claramente definidas. Su musculatura especializada para la velocidad; su altura (138 a 145 centímetros a la cruz), sus cascos fuertes y su temperamento, lo convirtieron en una de las razas mejor adaptadas para enfrentar cualquier jornada de trabajo.

En 1893 se inauguró oficialmente el registro del Caballo Chileno, cuando la formalización de las razas caballares era una idea que no existía en América. Esto convierte al Caballo Chileno en la raza con registro más antiguo en Sudamérica, teniendo también el tercer registro más antiguo en todo el Hemisferio Occidental.

A sólo un año de haber entrado en el tercer milenio, el Caballo Chileno se ha mantenido intacto por más de 400 años gracias a la visión y esmero de los conquistadores que encontraron en este fiel amigo a su mejor herramienta.

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