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En ciudades de todo Chile, librerías y vendedores ambulantes promocionan un nuevo libro de tapas de color morado brillante de la nueva Constitución.

El libro contiene la propuesta de nueva constitución. Sus 388 artículos sobre derechos sociales, género, política y medio ambiente pretenden cerrar la puerta al actual texto. Elaborado en 1980 bajo la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Los chilenos votarán para aprobar o rechazar la nueva carta magna en una elección obligatoria el próximo 4 de septiembre. Si bien respaldaron abrumadoramente la idea de escribir una nueva en un referendo hace dos años, las encuestas de opinión sugieren que el borrador final podría ser rechazado.

Desde abril, ha disminuido el apoyo ante los temores de que algunas de las propuestas de la asamblea encargada de formular el texto sean demasiado radicales. La convención entregó su propuesta a inicios de julio al presidente Gabriel Boric.

En Santiago venden decenas de copias de la nueva Constitución

En la capital, Santiago, vendedores callejeros dijeron que diariamente vendían decenas de ejemplares del pequeño libro decorado con un mosaico de la bandera chilena en su tapa.

"Aquí está la plata", dijo Alfredo López, que normalmente vende frutas en la céntrica calle peatonal Ahumada de la capital.

Cuando llegó la pandemia López vendía mascarillas. Y ahora tiene una mesa llena de libros y un letrero amarillo escrito a mano que promociona improvisadas ediciones del texto legal por 3.000 pesos (unos 3 dólares). López, que no ha leído el texto ni planea hacerlo, vende entre 70 y 80 copias al día.

La nueva constitución, gestada tras las masivas protestas callejeras contra la desigualdad a fines de 2019, concita el debate. Entre quienes quieren proteger el modelo económico orientado hacia el mercado que apuntaló décadas de crecimiento en Chile y quienes buscan un ideal socialmente más inclusivo.

El debate se ha intensificado con el alza de la inflación y la ralentización de la economía. Vinculados a los temores globales de una recesión y la guerra en Ucrania que elevan los precios de los alimentos y la energía. El precio del cobre, la principal exportación chilena, se ha desplomado y la moneda local está en mínimos históricos.

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Hay debates en torno al texto

"La conversación se caldea, están los ánimos super tensos en la población por lo mismo", dijo Isidora Varela, de 25 años, una profesional de las comunicaciones que esta semana compró una copia del texto y dijo que sentía que era su deber leerlo e informar a los demás.

"No toda la gente se va a leer un texto constitucional, es super densa la información que hay", dijo al opinar que había visto mucha información errónea. Y "fake news" relacionadas con el articulado en redes sociales.

Mireya Dávila, académica de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, planteó que ambas partes todavía tienen tiempo para ganarse a los votantes. Un factor decisivo será la eficacia con la que las campañas se comuniquen.

"Votar informado sería básico, pero no sé si va a pasar eso", comentó.

Otro vendedor, Carlos Bastías, dijo que constantemente surgen discusiones acaloradas y peleas entre sus clientes.

"Yo creo que, en realidad, en unos días más vamos a tener que formar un ring aquí, creo yo, con unos guantes y voy a tener que ser el réferi", bromeó. Agregando que ha leído aproximadamente la mitad de la nueva constitución, pero evita dar su opinión a los clientes.

"Cada día se va a intensificar más esto", afirmó al señalar que muchos clientes que llegan a su puesto citan la constitución de Venezuela de 1999 redactada. Tras un referendo nacional como una señal de advertencia de los peligros del cambio.

"A la gente igual esto les preocupa. Porque esto, como te puede levantar un país, tú sabes, a otros países los ha destruido", señaló.

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