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Una mirada panorámica a la situación del patrimonio en el Gran Concepción, naturalmente debe comenzar con el terremoto del 27/F de 2010. Fue un evento muy destructivo, que produjo algunos daños irreparables y nos dejó tareas aún pendientes. Pero también significó un despertar de conciencias y puso en marchas procesos que han sido favorables.

Entre las pérdidas, recordamos la torre de la iglesia de Arauco, muchas casas de adobe de Cobquecura y otras localidades; la residencial Metro en Concepción o los silos de Vilumanque y Cosmito, vestigios del Concepción rural, que llegaba a las puertas de la ciudad.

Pendiente se halla el Museo Pedro del Río Zañartu, operando a media capacidad desde antes de la pandemia. Están listos los estudios y proyectos para una gran reconstrucción, pero mientras ello ocurre, sufre los estragos del clima y el desfinanciamiento. Su reparación y renovación es un desafío para esta década y una deuda de honor con el filántropo de Hualpén.

Aunque sus daños no tienen el mismo origen, los mayores dolores de la ciudad son la recuperación del Teatro del Liceo Enrique Molina y el Mercado. El primero ha soportado porfiadamente los estragos de tres terremotos. Cuando nos acercamos al Bicentenario del Liceo, pues fue fundado en 1823, ya resulta imperioso abordar la recuperación.

El Mercado Central, por su parte, obra del arquitecto Tibor Weiner, sufrió un gran incendio en 2013. Su recuperación y puesta en funcionamiento no solo significa el rescate de una obra valiosa del estilo moderno, sino una señal potente y necesario de la revitalización del centro de Concepción, tan golpeado en los últimos años.

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Relacionado con el filántropo Pedro del Río, pues allí se alberga su hermoso mausoleo, se encuentra el Cementerio General de Concepción. También se trata de una institución casi bicentenaria, pues abrió sus puertas el mismo año que el Liceo, en 1823.

Al igual que el Liceo, resultó muy dañado por el terremoto de 2010, ya que destruyó nichos y mausoleos; pero su reconstrucción ha tenido mejor destino. Se han restaurado estatuas y mausoleos, se han declarado varios Monumentos Históricos Nacionales y se construyó un Panteón de la Patria, para celebrar el aporte de Concepción y la Región, en los eventos que condujeron a la Independencia de Chile.

Esta labor de reconstrucción y puesta en valor se ha desarrollado de manera dedicada y profesional desde 2013, a través de la Corporación Social y Cultural de Concepción, Semco, que preside el alcalde de Concepción Alvaro Ortiz y que dirige, como Secretario General, el abogado Armando Cartes.

Con el apoyo de los funcionarios y la colaboración de muchas instituciones de la ciudad y el país, se ha realizado una ingente tarea. Esta no solo se limita a la recuperación del patrimonio material. Se han realizado investigaciones y publicado libros, se han organizado concursos de pintura, conciertos y circuitos turísticos; en pandemia, continúan de forma virtual y las obras de recuperación tampoco se detienen.

La misma Corporación Semco es la responsable de la Galería de la Historia y la Biblioteca Municipal. La primera ha crecido y se ha desarrollado, con nueva salas de exhibición, la Plaza de la Cultura y el hermoso Café de la Historia, que ya es parte de la ruta del Parque Ecuador.

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La Biblioteca Municipal, por su parte, ha sufrido una renovación dramática de sus espacios y servicios. Hoy ofrece una sala de Exposiciones, el Espacio Semco, un Rincón Juvenil, la Akademia, con diversos cursos; Clubes de Lectura y muchas actividades más. Antes de la pandemia, alcanzó un público de más de 200 mil personas anuales; hoy, de manera virtual, llega todavía a mayores audiencias. Cuatro bibliotecas comunitarias, en barrios de Concepción, forman parte de la misma red.

En la Biblioteca Municipal funciona el Archivo Histórico de Concepción, fundado en 2013. Es un gran repositorio documental y de libros sobre la Región. Mantiene una editorial, que ya ha dado luz a veinte títulos, y un portal web muy visitado, con casi un millón de descargas. En la sección Siglo XX, se resguardan 1400 volúmenes de información municipal, a disposición de los vecinos; con lo cual el Archivo contribuye a una política de gobierno abierto y facilita la transparencia, en beneficio de los ciudadanos.

Corporación Aldea Rural

Otra institución que sufrió un remezón y asumió un fuerte liderazgo cultural, con ocasión del terremoto, fue la Corporación Aldea Rural. Frente al descalabro que sufrió el pueblo de Rere, su director, el periodista Hansel Silva, se opuso a la demolición de las casas patrimoniales y rescató la gran Casa Cano, convirtiéndola en un museo, que ha contribuido a que Rere y Yumbel se reencuentren con su notable pasado.

En Concepción, Aldea Rural mantiene una activa agenda de exposiciones y eventos culturales de categoría. Recordamos la muestra Tauromaquia, con trabajos y también una colección de trabajos de Guayasamín.

El mayor logro, sin duda, sin perjuicio de proyectos ejecutados en varias ciudades del sur, es la recuperación del Ex Cine Windsor como un gran espacio cultural. Implicó la recuperación de un espacio querido de Concepción; desde su apertura ha mantenido una agenda interesante, a pesar de la pandemia y el estallido social. Incluso realizó una exposición que fue pionera sobre el mismo movimiento del 18 de octubre.

También hemos visto a Hansel Silva como un activo promotor del aporte privado a la cultura, apoyando al mismo Parque Hualpén, entre otras iniciativas.

Mucha esperanza despierta, también, lo que está ocurriendo en Lota, en su largo camino a convertirse en Patrimonio de la Humanidad.

Se han dado importantes pasos, con el reconocimiento de varios Monumentos Históricos, la creación de un Comité, en que participa la Subsecretaría del Patrimonio, el municipio de Lota, el Gobierno Regional y otros entes, que coordina regionalmente la arquitecta Hilda Basualto. Ya se presentó la declaración de intención a la Unesco, los años próximos son decisivos.

Centro Regional de Restauración y Estudio de Bienes Culturales

En estos años, debemos celebrar, además, la creación del Centro Regional de Restauración y Estudio de Bienes Culturales, al amparo de la Universidad de Concepción, en 2017, que está dirigido a la enorme colección pictórica de la Pinacoteca, pero también a servir a instituciones y particulares que requieran sus servicios expertos. La Universidad también cobija al Archivo Fotográfico, que dirige Claudia Arrizaga.

La entidad no solo administra un gran patrimonio fotográfico, en términos de colecciones, sino que por su desarrollo técnico y metodológico, así como por su labor formadora y trabajo colaborativo, ha contribuido a valorizar la fotografía como una fuente de la historia y de memorias compartidas.

Por largos años, por otra parte, ha funcionado, en Artistas del Acero, el Archivo de Cultura Tradicional, a cargo de la destacada investigadora Patricia Echeverría. Ha aportado en la recopilación y difusión del saber y la creación artística en el mundo rural.

En fin, son muchas las instituciones que colaboran a la custodia del patrimonio, en sus diversas manifestaciones, material e intangible. Especial reconocimiento merecen, entre muchos otros, la ONG Cetsur, la Fundación Cepas, el Pabellón 83 o el Museo de Historia Natural de Concepción. El joven Museo de la Historia de Penco ha realizado una labro encomiable. Junto a la Sociedad de Historia de esa ciudad han promovido proyectos y mantienen una nutrido programa de conferencias y conversatorios en torno al poblamiento prehispánico, el pasado industrial y cuanto pueda interesar a la historia de la ciudad donde nació Concepción.

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Más al norte, La Mesa Ciudadana por el Patrimonio de Tomé ha dado testimonio de una lucha de vecinos, por mantener en pie los vestigios y viva la memoria textil de esa ciudad costera.

La arqueología local también está dando que hablar. Son interesantes los trabajos que han producido arqueólogos como Pedro Andrade, sobre el sitio de la Misión de la Mocha, el antiguo Penco y otros lugares.

La recuperación de la memoria de antiguos arquitectos y arquitectas, así como del valor de las obras modernas que caracterizan al Gran Concepción, ha sido un fenómento interesante. Puede mencionarse los trabajos de Luis Darmendrail, Stephane Franck, Leonel Pérez, Patricia Méndez, Manuel Barría y Pablo Fuentes, entre varios otros profesionales concientes de la memoria y la identidad urbana.

Como se aprecia, mucho se ha perdido, pero hay mucho por cuidar y reconocer, en esta larga historia de una ciudad, transformada en metrópolis y que se acerca, a pasos agigantados, al medio milenio de vida.

Esperamos que superada la pandemia, habrá luz nuevamente para el patrimonio local. Es deseable que, como ha ocurrido en muchos barrios, a escala regional los nuevos gobernadores, electos por primera vez, tomen también la bandera del patrimonio histórico, como una oportunidad para el desarrollo regional.

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