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Lograr hacer feliz a un niño o niña es una experiencia más que gratificante, y eso lo sabe muy bien Sandra Carillo, vecina de Lota en la Región del Biobío.

Todo comenzó el 2014, cuando fue de vacaciones a Rapa Nui, allí le regaló unos dulces a unos niños del lugar, los que al otro día volvieron con más amiguitos, sin embargo, a ella no le quedaban más para repartir.

Desde allí en adelante, se colocó como misión viajar todos los años en época de navidad y llevarles obsequios a los pequeños.

De hecho, relató a Sabes.cl que la mamá de uno de ellos la ayudó a organizar todo. Fue así como los inscribieron en una lista.

"Esto se empezó a agrandar porque en un inicio eran 20 niñitos, después me pasaron una lista de 10 más y eran 30", contó.

Una cadena de amor

Una cifra que con el paso de los años aumentó considerablemente, ya que actualmente le lleva regalos a aproximadamente 500 niños de entre 1 y 14 años. Por lo mismo, la forma de reunir los regalos es a través de padrinos, los que han sido muy importantes en este proceso.

"Yo no recibo dinero, solo envío las listas y mis amigos eligen al niño o niña que quieren apadrinar. Luego le compran su regalo y me lo hacen llegar a mi", detalló.

Al mismo tiempo, los niños también realizan un regalo para sus "padrinos" y les hacen llegar un collar que va acompañado de una cartita.

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Se trata de una cadena de amor que no solo llega a Isla de Pascua, ya que Sandra realiza lo mismo en Lota. La diferencia es que acá los propios padrinos pueden acercarse a darle el obsequio a su ahijado.

"Todos los años son padrinos distintos, amigos que tienen más recursos apadrinan a veinte niños, otros eligen a diez y otros a uno", señala.

Sumado a esto, comenta que desde que empezó con esta iniciativa, ha visitado a muchísimos jardines y colegios de la comuna, donde los niños la esperan con ansias para recibir su obsequio.

Una labor autogestionada

En esta misma línea, nos explica que su trabajo es totalmente autogestionado, y que tiene como objetivo la felicidad de los pequeños. En el caso de sus viajes a Rapa Nui, los vuelos son costeados por ella y prefiere ir presencialmente porque asegura que estar allá la llena de energía positiva y buena vibra.

Por lo mismo, a pesar que faltan algunos meses aun, ya se encuentra emocionada organizando su viaje para diciembre, ya que el año pasado no pudo ir producto de la pandemia.

"El año pasado le entregué los regalos a Hotuiti con Francisca Ayala y ellos los entregaron a los niños de la Isla", explicó.

Si bien esa vez no pudo viajar, la emoción de los pequeños queda reflejada en múltiples videos que nos mostró, donde se puede dimensionar la importancia de la gestión que realiza.

Finalmente, cabe destacar que la labor realizada por Sandra Carrillo es digna de admirar. Son acciones que llenan de mucho amor y que el único objetivo que tienen es entregar un momento de felicidad a los niños de Lota y de la Isla.

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