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Un trabajador benéfico británico se convirtió en víctima de un fraude matrimonial donde perdió 250 mil dólares.

Según informó la BBC, James de 52 años se trasladó en el 2016 hacia la parte oriental de Ucrania por motivos de trabajo y contaba con la ayuda de una traductora llamada Julia.

Producto de las fuertes nevadas, el hombre se vio obligado a dejar de trabajar. En ese momento, Julia le propuso tener una cita con su amiga Irina, con quien salió varias veces y terminó en una relación romántica.

Posteriormente, James tuvo que regresar al Reino Unido, por lo que él e Irina siguieron en contacto y siempre que regresaba a Ucrania, Irina se negaba a tener relaciones sexuales con él antes del matrimonio, ya que hasta los besos estaban estrictamente prohibidos.

Como no logró que Irina se mudara con él a Reino Unido, el hombre renunció a su trabajo, vendió sus pertenencias y volvió a Ucrania.

Meses después, la pareja decidió casarse y buscar un apartamento. Con el objetivo de evadir las regulaciones fiscales del país, Irina le aconsejó a James que transfiriera 200 mil dólares en la cuenta bancaria de la compañía de su amiga Christina, quien organizaría la boda.

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Luego de esto, la mujer le advirtió a James que el banco solo podía procesar el dinero si estaba casado legalmente, por lo que le aconsejó que se casara con Christina. Pese a que James se negó, Irina lo amenazó con terminar la relación. Ante esto, James decidió casarse con la otra mujer.

James le señaló a la BBC que Irina le informó que de acuerdo con el sistema del país, sería más fácil divorciarse y volver a casarse con ella. 

Sin embargo, cuando se casó con Christina, las dos mujeres compraron el apartamento avaluado en 200 mil dólares. Más tarde, se dio cuenta que el apartamento costaba 60 mil dólares y que no estaba solo a su nombre, sino que aparecía el nombre de Christina como copropietaria del inmueble.

En el día de la recepción de su boda y al recibir la elevada factura del evento, James se dio cuenta que la recepción era una estafa y que lo más probable es que era el único asistente que no estaba al tanto de lo que estaba pasando.

Ese mismo día, Irina se negó a casarse con él y le comentó que fue ingresada al hospital. Durante ese tiempo, el hombre expresó que lo drogaron durante la fiesta y que tuvo que pagar la factura del hospital, que correspondía a un monto de 12 mil dólares.

El hombre intentó acudir a la policía para denunciar el caso, no obstante, al narrar los hechos, la policía se burló de él y no tomaron medidas. 

Ante la nula ayuda de las autoridades, James decidió ir donde el investigador privado, Robert Papian, el que es conocido como “el Sherlock Holmes de Odessa”, quien está trabajando en el caso. 

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