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La realización del vertedero de Curaco Alto en el sector Rafael de Tomé, se transformó en un real dolor de cabeza para los vecinos del sector. Quienes se oponen rotundamente a este proyecto.

Los residentes del lugar, se encuentran en total alerta y oposición a la realización de este relleno sanitario. Ante la contaminación que puede generar en el sector y en la cuenca hidrográfica del Río Rafael.

Este proyecto fue autorizado el 2001, es decir, hace 10 años. Algo que para la gente de la zona, implica que hoy en día, con las exigencias ambientales actuales, no tendría cabida.

Al respecto, César Cariaga, Vocero de la Mesa de Trabajo "No al Vertedero", señaló que como mesa, "estamos atando algunos cabos (...) Estamos recopilando información de ese tema". Por lo mismo, "empezamos a contactar a entidades que corresponden, Seremi, Salud y Medio Ambiente para que nos manden la información más actualizada".

Su intención con esto, es que "se haga una investigación, con información actualizada. Que se haga un análisis de toda la información hacia atrás". De hecho, explica que "hay una resolución que caducó, pero el terreno sigue siendo de Hera Biobío, y las aguas están inscritas que fue la última gestión que ellos hicieron. Eso nos hace suponer que ellos han ido trabajando en el tema".

"El proyecto no tendría ninguna cabida"

Asimismo, aseguró que "hoy en día bastaría con hacer un estudio de impacto ambiental con la legislación vigente y la cosa va de una. Por esa razón nosotros emplazamos a las autoridades".

En esta misma línea, Roberto Francesconi, presidente de la Coordinadora Regional del Medio Ambiente, explicó que "la empresa eleva antecedentes el año 2016, para poder revivir el proyecto y mantener la calificación que le fue dada el 2001. De esta manera, es que la empresa los últimos meses ha tenido movimiento en el sector y por eso los vecinos se alarmaron".

También manifestó que "la empresa tiene derechos de agua vigentes que no se les informó a los vecinos y tiene también la vigencia de la autorización de las operaciones". A su vez, señaló que lo que se busca "es caducar esto porque las reglas han cambiado".

Sumado a esto, indicó que la calificación que se le entregó a la empresa dura 25 años, entonces solo estaría a cuatro años de caducar. Por lo mismo, detalló que ese es el miedo más grande que existe, que "la empresa se ve obligada a realizar alguna obra para no perder esto y poder mantener esta calificación o ser renovada en el tiempo".

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Finalmente, ambos dirigentes coincidieron en que lo que se solicita es anular su continuidad. Por su parte, Francesconi dijo que "lo que se quiere, es revertir esta calificación, dado que nunca la empresa ha construido o ha hecho algún avance en el sector que permita decir que la calificación se materializó en terreno".

Por parte de César Careaga, aseguró que hoy en día, "el proyecto no tendría ninguna cabida, bajo ninguna circunstancia" "Nosotros vamos para que esto se finalice y se de un término a este tema", cerró.

Cabe señalar que Sabes.cl intentó contactarse con el Seremi de Medio Ambiente del Biobío. Sin embargo, no estuvo disponible hoy para entregar una versión, informando que lo hará mañana.

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