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Silvia Vidal, presidenta de  FETE Biobío, conversó con el programa Buena Costumbre, a propósito del eventual retorno a clases en la región.

En la conversación, Vidal hizo un balance respecto del difícil año 2020 que les tocó enfrentar a los trabajadores de su rubro. En ese misma línea, la representante comentó que “fue un año para el olvido. Nos quedamos todos sin trabajo a una semana de comenzar el año escolar”.

Del mismo modo, precisó que pasaron meses completo sin hacer empleo de su principal fuente de ingresos. “Nos quedamos en la casa, con las máquinas guardadas, prácticamente hasta junio”, señaló.

A raíz de eso, la representante de los transportistas escolares en la región señaló que “A nivel nacional tuvimos que golpear muchas puertas. Eso sumó mucho para poder conseguir alguna fuente laboral. Pero, lamentablemente, esto no fue así para todos”.

En ese sentido, Vidal comentó que en la región tuvieron la oportunidad de prestar servicio a diversas instituciones. Al respecto, destacó la ayuda recibida de parte del municipio de Talcahuano. “Acá en la zona, nos dio la mano la Municipalidad de Talcahuano. En ella, con nuestros furgones, en un momento llegamos a trabajar 35 personas”, indicó.

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Regreso a clases

De cara al cada vez más cercano retorno a las clases presenciales, Vidal anunció que están prestos a iniciar.  Aun así, reconoció que no se trata de una vuelta ideal. “Estamos preparados para empezar este año, dentro de las condiciones que se están dando, si bien no son las mejores”, señaló.

Y para garantizar un regreso lo más seguro posible, los transportistas ven en el protocolo que impulsa el Gobierno, su principal herramienta. En relación con ello, Vidal precisó que, en general, la normativa versa sobre “la limpieza y la desinfección de los vehículos”.

Respecto de lo anterior, la presidenta de los transportistas escolares de la región explicó que los cuidados de cada furgón dependen exclusivamente de cada transportista. “Está a nuestro cargo la higienización de los furgones, antes de la entrada y después de la salida de los niños”.

Asimismo, de acuerdo con Vidal, el protocolo en cuestión exige aspectos como el uso de mascarilla; el respeto por el distanciamiento social; el registro de todas las personas que suben al vehículo; y mantener las ventanas siempre abiertas en un 30%.

No obstante, según Vidal, la normativa sugiere, no obliga, a implementar también una serie de medidas. Entre ellas se cuentan el empleo de termómetros digitales o infrarrojos; e instalar una lámina que separe la cabina del resto del resto de los asientos.  Del mismo modo, el protocolo deja el aforo máximo a criterio de cada transportista, mientras se respete la distancia social.

En cuanto a las exigencias y sugerencias que disponen el Mineduc y el ministerio de Transporte, Vidal puntualizó que los costos asociados a la implementación de las normas son responsabilidad de cada transportista. “Vamos a tener que hacernos cargo económicamente de la higienización de los vehículos. Eso supondrá un alza en nuestros gastos”, indicó.

Revisa la entrevista completa aquí:

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