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Patricia De Bernardi: El coraje de reinventarse

Publicado por Valeria Vásquez

31/08/2020 21:21:54

Argentina de nacimiento chilena de Corazón, Patricia De Bernardi cruzó la cordillera por amor y llegó a estas tierras para quedarse.

Reconoce que siempre le ha gustado ayudar, pero que en los tiempos que corren, ha sido aún más. “Quedé viuda en febrero, y entro en el proceso normal de duelo por la pérdida de mi esposo y en medio de este proceso viene la cuarentena, y a nosotros nos agarró un poco más, yo vivo en San Pedro, así que fue una cuarentena total”, cuenta Patricia.

Una cuarentena que le permitió irse un poco hacia adentro, a reflexionar un poco de todo lo que le había pasado a su esposo, que tuvo una enfermedad muy larga, fueron 9 años de cáncer.

“Comencé mi terapia de duelo en vida y lo retomé luego de manera online lo que fue muy provechoso, si yo puedo dar un consejo, no esperes a volver a la nueva realidad para retomar tu terapia” afirma Patricia.

“Creo que hace bien comunicarse con un terapeuta de manera remota porque a la larga el trabajo lo hace uno por dentro, y en eso estaba y en eso estoy. Tengo que confesarte también que como soy de otra cultura siempre me he apoyado en profesionales” conversa Patricia De Bernardi.

Ecosistema cambió

En esto estaba, cuenta Patricia, “cuando me di cuenta que el ecosistema de emprendimiento había cambiado, por las restricciones y lo que estaba pasando en Europa, y yo siempre tengo una mirada muy global, así que empecé a ver lo que estaba pasando en Italia y en España”.

Fue ahí, asegura De Bernardi, que “me di cuenta que era para largo, yo tenía programado El Closet de Julieta para junio y automáticamente me di cuenta en marzo, que era muy poco probable que pudiese hacer esta versión”.

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Casualidad y/o Destino

Sea coincidencias del destino o esas casualidades que de repente se desconoce, asegura Patricia “a mí me tocó hacer una labor muy codo a codo con mi esposo en el post terremoto y tsunami en Talcahuano, y justo me contacta por redes sociales una dirigenta social, con la que trabajamos muy unidas en la época de la reconstrucción”.

“Me contacta de nuevo, así que empecé a generar una campaña, preguntando, qué necesitan, en qué están y en qué podemos colaborar” relata Patricia.

“Fue así como generé una campaña primero desde mi grupo de conocidas, y luego la empecé a extender un poco más” relata De Bernardi.

“Tengo re claro que lo mío es un grano de arena en un océano de necesidad, pero el estar cerca y escuchar la necesidad es como darle esperanzas de que no están solas, y que alguien las escucha” asegura Patricia, quien desde un principio comenzó a ayudar, sin mayores ambiciones, luego se transformó en una verdadera campaña.

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La empatía con el dolor

Luego de esto, Patricia pasó a la etapa de alimentos no perecederos, “yo les dije, lo más probable es que pasamos a ollas comunes y ellas me decían, usted cree señora Patricia, y luego fue real”.

Lo que fue anecdótico, comenta De Bernadi “me dijeron la señora Patricia fue un poco brujita, porque ella lo vio antes que nadie”. Y así comenzó a llevar alimentos no perecederos para estas mujeres que hoy mantienen 13 ollas comunes activas en Talcahuano.

“La verdad es que salimos al encuentro de estas personas de manera voluntaria y solamente con sentir ese dolor, que muchos sienten, pero que a veces pasa como desapercibido, y que son como los invisibles” afirma emocionada Patricia.

Al mismo tiempo, Patricia junto a un grupo de amigas comenzaron a organizar unas ollas populares en abril, y comenzaron a organizarse y ya en mayo, partieron con la iniciativa.

“También nos sumamos a algo tan simple como personas que se ofrecen a cocinar, y nosotras somos la última milla, somos las que repartimos a las personas en situación de calle, porque hay muchas personas que antes vivía en pensión pero que hoy están en la calle” relata De Bernardi.

Asimismo junto a otras amigas, leyeron juntas una noticia que salió en junio, y era que los niños de Alto Biobío tenían hambre.

“Nosotras estábamos justo haciendo ollas comunes en Concepción y en Hualpén, nos pusimos inmediatamente a generar canastas solidarias y reunimos 70, que eran para las 70 familias que necesitaban apoyo y llegamos a Alto Biobío, dos semanas después, y nos dimos cuenta que la noticia era así” cuenta Patricia.

Para donde va la Patricia

“A mí me mueve mucho dos cosas, el hambre y la discriminación, me mueve a servir, me mueve a conectarme y hacer puente, entre aquellos que tiene un poquito más y los que no tienen nada, y en eso estoy, estoy requetecontra feliz” cuenta Patricia.

“Ahora estamos con una campaña para 300 niños migrantes en Talcahuano, juntando dulces y juguetes, lo que me tiene muy feliz”, comenta y menciona que “a cada rato suena el timbre de mi casa, muchas mujeres del barrio y de otros barrios, que me llaman también y me dicen Paty ven para acá, ya te junté unos libritos o unos juguetes que mis hijos ya no usan, todo en excelente estado”.

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Juicio o prejuicio en la solidaridad chilena

¿Qué te mueve para ser solidaria?, le pregunté a Patricia, frente a quizás el prejuicio de una doble intención al ayudar.

-Te agradezco la pregunta-, me respondió, “porque me he cuestionado mucho que es lo que me mueve, y yo he llegado a la conclusión que, desde los 8 años estoy metida en esto, mi mamá fue una mujer solidaria, ella participaba activamente en un centro en Argentina que es para personas que tienen alguna lesión física permanente, y ella siempre me llevó, de muy pequeña” relata De Bernardi.

“Mi mamá de una manera quizás más pedagógica, me pedía que la acompañara, y lo que me mostró fue esta diferencia, que algunos tenemos -más capacidad que otros-", comenta Patricia.

“Y la pregunta es qué haces tú con tus capacidades, simplemente lo haces para servirte a ti mismo o algo de lo que tú tienes, lo puedes compartir con los demás, y de chiquita fui criada en la solidaridad. Entonces me nace instantáneamente” comenta De Bernardi.

La pausa activa

Patricia, lleva años desarrollando uno de los eventos masivos de emprendedores más importantes de la zona, El Closet de Julieta, que en tiempos “normales”, se desarrolla dos veces al año.

Sin embargo, dos eventos importantes han generado cambios, primero la crisis social, y luego la pandemia.

El Closet de Julieta es una iniciativa mujer que nació en crisis, post terremoto. “Y también ya hemos vivido dos más, la crisis social y la crisis sanitaria por la pandemia, sumado a mi crisis personal como emprendedora, por el duelo que estoy atravesando”, comenta Patricia.

“La verdad es que se conjuraron tres cosas, más la imposibilidad de realizar eventos masivos, que yo creo que va a ser lo último que autoricen” agrega De Bernardi.

“Primero lo viví como todo en emprendedor con mucha ansiedad, no diría miedo, creo que la palabra correcta es ansiedad, porque el miedo paraliza y la verdad es que nunca estuve paralizada” relata Patricia.

“Lo que yo hice fue empezar a quietarme, y estar en pausa, es como una pausa activa, porque empecé a darme cuenta que pasaba en el mercado y que había pasado con mis emprendedores” afirma De Bernardi.

El Closet de Julieta y la digitalización

“Yo te diría que estuve de cierta forma, aglutinando y observando mucho el entorno. Yo te diría que estuve dos meses observando el entorno y agradezco también a la Municipalidad de Concepción que abrió el fondo para reemprendimiento para las pymes afectadas” comenta Patricia.

“Luego, postulé al fondo municipal para digitalizar El Closet de Julieta, y me lo gané, así que espero en los próximos meses dar la noticia” añadió.

Sin duda, un gran paso para Patricia como emprendedora, que no ha estado exenta de algunas dificultades. “No te explico lo que me costó, muchas mujeres de mi edad lo entienden perfectamente, nosotras mujeres de más de 50 tenemos una brecha que es la edad, la generacional, también la brecha de género, porque en lo digital hay casi puros hombres millennials, que no tienen mucha paciencia con mujeres de mi edad, y la otra barrera es la digitalización como emprendedora”, relata Patricia De Bernardi.

Amanecerse estudiando, y con ello, disminuir la brecha para crear vitrina para otros emprendedores, es la misión que trabaja. “Todo lo que es redes sociales, y sobre todo el e commerce, lo he estado estudiando mucho, además porque soy muy matea y también porque no me quiero tirar a la piscina sin agua, ya tengo 50 años” afirma de Patricia De Bernardi.

“Igual esta decisión de hacerlo digital es un tremendo paso, y que no va estar exento de dificultades, o más bien el cambio de modelo, pero tengo que dar el paso” asegura Patricia. De esta forma, la palabra clave para esta tremenda emprendedora, es la transformación.

Derrumbando barreras

“Si uno mira la historia de mujeres que llegamos a los 50 siendo pymes, hemos batido muchos récords y barreras como el terremoto y tsunami, donde cerraron muchas pymes” comenta Patricia.

“Si uno mira su propia historia y dice, si yo fui capaz de avanzar así con todas estas cosas, como ahora esta barrera me va a paralizar o me va hacer retroceder” afirma De Bernardi.

La digitalización ha sido un reto para muchos emprendedores, El Closet de Julieta, lo tomó con un desafío a cumplir.

“Sin embargo, para todas las personas de 50 y para arriba, no tienen esos conocimientos adquiridos, hay que ir un paso más atrás que eso, y no todos están dispuestos a hacerlo. Yo hice como el kínder garden de lo digital, partí de cero”, explica Patricia Di Bernardi, lo que ha sido el proceso de transformación.

Por último, comenta que “los emprendedores siempre estamos como al borde de un precipicio, y ahora con piedras en el fondo”. Y afirma que “hoy pensando que no me puedo caer a los 50 años y con una sensación de adrenalina, pero con la claridad de que lo voy a hacer”.      

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