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Coronavirus y la inequidad de las Labores de Cuidado

25/04/2020 11:42:10

Publicado por Redacción Sabes

El Coronavirus ha tenido el efecto de poner en evidencia la grave crisis de los cuidados y las cuidadoras, una labor que sigue invisibilizada, poco valorada y que, sin embargo, tiene el importante rol de asegurar la sostenibilidad de la vida y las actividades económicas.

El aporte del trabajo de cuidado

Un estudio de Comunidad Mujer citado en CIPER, llamado ¿Cuánto aportamos al PIB? Primer Estudio Nacional de Valoración Económica del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado en Chile estimó en $44 billones anuales el valor económico del trabajo de cuidado que no es remunerado en Chile. Un 67% de este valor es aportado por mujeres. El informe señala que con este trabajo gratuito y frecuentemente despreciado:

“Millones de mujeres subsidian el desarrollo de nuestro país… Para que se haga una idea, el aporte en mantener al hogar, cuando se contabiliza, supera con creces el aporte que hace la minería a la economía chilena”.

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Y ¿Qué son los trabajos de cuidado?

De acuerdo a OXFAM:

“El trabajo de cuidados y del hogar es el trabajo necesario para satisfacer las necesidades más básicas y cotidianas de todas las personas, por ejemplo cocinar y servir alimentos; lavar o planchar ropa; limpiar todo tipo de objetos y espacios físicos; administrar recursos y gestionar actividades dentro del hogar; procurar el bienestar físico y emocional de niñas, niños, personas jóvenes, adultas mayores y quienes enfrentan alguna enfermedad o discapacidad; y garantizar la supervivencia y bienestar de animales de trabajo o mascotas, entre otras labores que pueden suceder en el hogar, en lugares de trabajo y otros espacios”.

Este tipo de trabajo no remunerado lo realizan, mayoritariamente, las mujeres, debido a la división rígida de roles en el sistema sexo-género que coloca a las mujeres en la casa como “espacio primario natural”.

Esto genera inequidad en el uso del tiempo entre hombres y mujeres, respecto de labores relacionadas con el cuidado del hogar y de familiares y los trabajos domésticos no remunerados.

Según indica Naciones Unidas, “el promedio de tiempo dedicado a los cuidados asistenciales y el trabajo doméstico no remunerados supera con creces el triple para las mujeres que para los hombres, según los datos de encuestas realizadas en 83 países y zonas”, lo que da a entender que el tiempo dedicado a tareas domésticas es la causa de una proporción elevada de la brecha entre los géneros en el trabajo no remunerado.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo realizada por el INE en noviembre de 2017 mostró que el 97,3% de las mujeres realiza este tipo de trabajo, destinando 3,84 horas al trabajo doméstico en promedio por día, el 92,2% de los hombres que lo realiza le dedica 1,83 horas promedio. La tasa de participación de las mujeres en el trabajo de cuidados un día tipo es de un 51,9%, con 3,03 horas en promedio destinadas, en tanto que en los hombres la participación y las horas destinadas disminuyen, con 41,6% y 1,64 horas dedicadas en promedio a esas labores.

Coronavirus e inequidad en el trabajo de cuidado

Chile ha realizado avances para igualar la responsabilidad en las labores de cuidado, como la Norma Chilena NCh3262-2012 para la Igualdad de Género y Conciliación de la Vida laboral, Familiar y Personal, entre otras medidas. Sin embargo, la crisis sanitaria reveló que aún queda mucho por hacer.

El estudio realizado en conjunto por CADEM y la Mutual de Seguridad arrojó resultados que ilustran la persistente inequidad de las labores de cuidado.

En efecto, si bien la mayoría de las mujeres encuestadas valora el teletrabajo como una buena experiencia, el 47% de las mujeres señala que “tener que compatibilizar el tiempo con las tareas del hogar” es el primer obstáculo al desarrollo del teletrabajo, versus un 28% de los hombres. Un 92% de las mujeres afirmó desarrollar labores domésticas como “hacer el aseo y preparar el almuerzo”, lo que llegó al 74% en hombres. El sondeo estableció que el 56% las mujeres siente estar trabajando más que en tiempos normales de oficina, lo que en hombres solo llega al 36%.

Democratizar el trabajo de cuidado

De acuerdo a la OIT tomaría 200 años alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres en las labores del hogar si se sigue al ritmo actual; sin embargo, hay varias cosas que podemos hacer para democratizar las labores de cuidado en nuestra vida diaria: Dialogar para redistribuir tareas y establecer la corresponsabilidad de las labores; educar para involucrar a hombres y niños para eliminar los estereotipos de género, para que aprendan desde pequeños a asumir responsabilidades domésticas y que estas no son “cosas de mujeres”, sino tareas que implican el desarrollo de habilidades para la vida.

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Tiene que existir un cambio cultural que valore los trabajos de cuidados como labores que sostienen la vida y que hacen posible la autonomía de las personas. No obstante, el cambio cultural tiene que ser a nivel macro y apoyado por transformaciones sociales que den vida a las leyes vigentes que apoyan la democratización de los cuidados.

Para Cristina Borderías, historiadora y profesora del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona:

“Hay tres cuestiones claves que las políticas públicas deberían abordar: en primer lugar, la revalorización del trabajo doméstico y de cuidados, revalorizarlo cuando se desarrolla de manera profesional en el mercado y, en tercer lugar, la descentralización del trabajo mercantil como núcleo de la vida personal generador de derechos sociales, y la consideración del trabajo de cuidados como una responsabilidad social, una contribución al bienestar humano”.

Las opiniones vertidas en esta sección son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de  www.sabes.cl El Diario Digital del Gran Concepción.

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