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Probablemente estén contabilizadas entre las víctimas de mayor riesgo, en la tragedia ocurrida en el Sanatorio Alemán, sin embargo, en mayor o menor medida, todos quienes estuvieron en ese recinto asistencial al momento de la explosión del sábado se vieron expuestos al riesgo del trauma acústico e incluso a otras lesiones auditivas que requieren de un delicado proceso de atención y seguimiento.


Yolanda Maldonado, directora de la carrera de Fonoaudiología en la Universidad Andrés Bello sede Concepción Talcahuano, detalla que “el principal síntoma del trauma acústico agudo es la hipoacusia o pérdida de la audición que puede ser acompañada también por dolor, un ruido permanente en el oído (tinnitus) y sensación de vértigo. Estos síntomas se presentan por la exposición en un periodo corto de tiempo a ruido muy intenso y puede implicar el compromiso de estructuras del oído medio como: tímpano, huesecillos del oído medio, y también daño a nivel del oído interno”.


Sobre lo ocurrido el fin de semana agrega que “en los medios de comunicación se pudo observar carabineros y otros usuarios con oídos ensangrentados, lo cual podría ser síntoma de ruptura del tímpano. Este es fundamental para proteger las estructuras del oído medio e interno y también juega un rol trascendental en la transmisión y amplificación del sonido”.


La especialista explica además que, para estos casos la evolución dependerá de las estructuras afectadas por el traumatismo, sin embargo, el común denominador será siempre la pérdida de audición, “la que no es curable pero sí tratable con ayuda de tecnología disponible al servicio de la audición”.


Para esto la guía otorrinolaringológica y fonoaudiológica es fundamental, ya que permitirán realizar un diagnóstico oportuno desde el punto de vista orgánico, de la capacidad auditiva y el impacto en el bienestar comunicativo de la persona. Todos estos antecedentes aportarán la información necesaria para seleccionar la mejor alternativa de tratamiento (tipo de audífono, adaptación auditiva u otro) y de esa manera mejorar la calidad de vida.


Finalmente, la fonoaudióloga recomienda a quienes se hayan visto afectados por lo ocurrido, “acudir a un médico otorrino para realizar una exploración física de las estructuras del oído que permitan indicar tratamiento y luego derivar al usuario a realizar una evaluación audiológica. Esta consistirá en una audiometría, para medir el nivel de audición y determina si existe pérdida de la misma, qué tan severa es y cuáles son las frecuencias afectadas”.

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