Desde el terremoto del 27 de febrero del año 2010 que la histórica central hidroeléctrica Chivilingo viene sufriendo de un gran deterioro. Lejos de sus décadas de gloria tras ser la segunda central de Sudamérica y hacer que Lota fuera la primera comuna en Chile en contar con luz eléctrica, hoy Chivilingo sufre el riesgo de caerse por completo.

Lamentablemente el paso de los años y la falta de recursos llevaron a que el deterioro sea cada vez mayor, ahora lo que ha sido catalogado como el mayor desastre patrimonial del año por la ONG Procultura ocurrió. El fin de semana tras un pequeño temblor, parte del techo de la central se vino abajo y cayó además sobre los equipos que ahí existen.

 La información fue confirmada a Sabes.cl por el administrador del terreno Alejandro Saez, quien sostuvo que este año podrían existir obras de mitigación principalmente en los muros y que el próximo se trabajaría en un proyecto de restauración. “Por primera vez en ocho años hemos tenidos anuncios y visitas que señalan la voluntad de reparar, anuncio que nunca antes se había materializado, han habido acá autoridades del Consejo de Monumentos Nacionales que han asumido la obligación de realizar el proyecto de reparación de la central, primero hay que hacer un proyecto”, manifestó.

Previo a eso se harían las obras de mitigación este año y que buscarán afirmar los muros que están con riesgo de caerse. Por su parte Procultura quienes han estado atentos a lo que ocurre en la central Chivilingo sostienen que acá se necesitan recursos públicos pero también privados para que sea más rápida la reparación.

“El presupuesto que tenían ayer ya no es el que requieren hoy día y en ese sentido el Estado no tiene la capacidad de reaccionar con la velocidad que se requiere hoy día, en el fondo es imposible administrar esta cantidad de patrimonio para un municipio que además es pobre como Lota y es ahí donde nosotros creemos que el esfuerzo debe ser mancomunado porque no es sólo un patrimonio de la comuna de Lota sino que de todos los Chilenos, incluso por su categoría actual es un patrimonio mundial”, señaló Alberto Larraín presidente de Procultura.

Por ahora la necesidad de reparar es urgente, antes que la histórica central, aquella que llenó de orgullo a Lota y un país completo, quede simplemente en el suelo.