salud, bebés y abrigo
Frío, frío y más frío. Es en esta época del año cuando los padres deben aumentar las precauciones para lograr que los pequeños disfruten también del aire libre pero sin riesgo de enfermar. En este artículo te explicaremos las razones por las que los niños enferman más en invierno, y detallaremos cómo debes abrigarlos de manera correcta para evitar un enfriamiento.

Para disminuir el riesgo de que los más pequeños se resfríen en la estación más helada del año, los papás deben evitar exponer a los pequeños a cambios bruscos de temperatura.

¿Por qué los niños enferman más en invierno?

Algunas hipótesis sugieren que la propagación de este tipo de infecciones en invierno se debe a que en esta estación se convive más en espacios cerrados con otras personas y se favorece así el crecimiento y el contagio de los virus. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Yale, demostró que el frío invernal debilita el sistema inmune y, por eso, la respuesta a algunos tipos de virus es menor que en otras épocas del año.

Con los bebés más pequeños hay que tener especial cuidado, ya que su sistema inmunológico no es lo suficientemente maduro y no tienen la misma capacidad defensiva que los adultos.

Pasos para proteger a los bebés del frío

Los lugares más adecuados para saber la temperatura de tu bebé son la nuca, el cuello y la frente. Tan sólo debes tocarles ahí para saber si están fríos, sudados o si tienen una buena temperatura. Recuerda esto: “Varias capas delgadas protegen más que pocas muy gruesas”, ya que de esta forma evitas los cambios muy bruscos de temperatura.

1. Ventilar bien las habitaciones de la casa para evitar el aire estancado

De esta manera, se impide que los virus se propaguen y se produzca el contagio.

2. Vestir al pequeño por capas y evitar abrigarlos de forma exagerada

Estas capas permiten que el bebé pueda ser vestido y desvestido rápidamente. Además, al cambiarle el pañal, la ropa por capas hace que el bebé no se quede desnudo pasando frío.

3. Proteger bien la cabeza, oídos, boca, nariz, pies y manos

Ya que son las zonas más sensibles a las temperaturas y se enfrían más rápido que otras partes del cuerpo.

4. Tener especial cuidado con los recién nacidos

Pues tienen mayor riesgo de pérdida de calor corporal porque su piel es entre un 40% y un 60% más delgada y posee poca grasa subcutánea.

5. Controla la temperatura dentro de casa y presta atención a los ambientes con calefacción

Es recomendable mantener una temperatura alrededor de los 22 a 24ºC y utilizar sistemas de humidificación para evitar la sequedad ambiental, ya que los aires acondicionados tienden a resecar la piel y las mucosas.

6. Usar protección solar también en invierno

Los rayos solares en esta época del año son dañinos para los bebés, sobre todo en las zonas de mayor altitud.